Fachadas

Alejandro Rubio

Aunque el tablero político de San Luis Potosí pareciera estar ardiendo, la realidad es que en cada pieza impera una calma que resulta ser apática e indolente, camuflajeada por simuladas disputas que buscan mantener la sensación de diferencias, desacuerdos, conflictos, que no son más que una fachada de las negociaciones que se dan en privado para que todos puedan salvarse el pellejo.

El anuncio de todas las bancadas del Congreso del Estado sobre la construcción –en privado– de una reforma electoral conjunta no es nada más que eso y aún con más desfachatez, porque lo aceptan y, sin ninguna pena, hasta lo anuncian.

Lo dijo el propio diputado Héctor Serrano Cortés, se trata de “negociación parlamentaria”, por lo que las reuniones serán de carácter privado para evitar “malas interpretaciones”.

Claro, porque de qué forma podríamos interpretar bien el hecho de que negocien una reforma a modo para que todos los partidos sobrevivan, hasta los que están en su lecho de muerte; el reparto de más posiciones dentro del legislativo, y cualquier posible forma de burlarse de los electores.

Sí, seguramente va a haber diferencias, desacuerdos y conflictos, pero no porque se defiendan ideales o se representen los intereses de la ciudadanía como debería de hacerse, sino porque cada quien va a querer jalar la mayor cantidad de agua para su molino. Y, al final, cuando todos estén satisfechos y tengan su supervivencia asegurada, se estrecharán las manos y procederán a cenar juntos, como si nada hubiera pasado.

“La ideología los separa, pero el presupuesto los une”, es una frase que suele utilizarse para describir a esta clase política cuyo olfato se enciende y se guía por el dinero, pero que cada vez queda más desactualizada porque ya no hay ideología que los separe, sino que simple y sencillamente tienen el mismo y vano interés: el económico.

Ya lo decía el expresidente Andrés Manuel López Obrador cuando muchos años atrás hablaba del PRIAN, al referirse a que, aunque ambos partidos parecieran antagónicos, en lo privado eran prácticamente una misma entidad que solo se defendía y veía por sí misma, mientras que hacia el exterior proyectaban una imagen de “competencia”.

Aquella declaración en poco tiempo se volvió visible para todos, cuando se consolidó por primera vez la alianza entre el PRI y el PAN para intentar competir en contra de Morena.

La mala noticia es que, por mucho que Morena no quiera aceptarlo, ahora juega a lo mismo, porque así está hecho el sistema y el que no embone simple y sencillamente es expulsado.

Estamos hablando de una estructura que sería muy, muy difícil de romper. Porque se protege a sí misma y se vuelve hermética en momentos de crisis.

Hasta el más limpio morenista, con los ideales más fuertes, se ve forzado a participar en el mismo juego si quiere seguir siendo parte de.

En otras palabras, los asuntos importantes del Congreso se discuten en privado porque la estructura tiene que protegerse. Los que ya están ahí dentro tienen que ver por sus intereses y los de su partido. El piso parejo para ellos significa que se les den los espacios que necesitan y requieren para seguir viviendo del presupuesto, para continuar con trabajo seguro al menos por los próximos tres años.

No hay competencia porque simplemente no hay rivales. El Partido Verde Ecologista de México ha creado una estructura tan grande que aplastaría a cualquiera que se le ponga enfrente, salvo una orden presidencial, pero por lo visto se repetirá la historia del 2021 y San Luis Potosí seguirá siendo esa moneda cambio para ese “mal necesario”.

La oposición no es tonta, sabe que no tiene oportunidad de competir, por eso mejor negocia. Porque si le juegan al valiente saben que corren el riesgo de quedarse sin nada, sin acceso al presupuesto y eso es lo que más les duele.

Como cuando en un juicio un caso está perdido y se sabe, por eso toca negociar; aceptar la culpa para disminuir la pena.

Lo mismo de este lado. Con una elección prácticamente perdida desde un año antes, es necesario asegurar al menos la subsistencia del partido (por el presupuesto, más que nada); dejar firmes las curules, ya sea locales y federales, para las presidencias del PAN y el PRI; intentar conseguir más escaños para Movimiento Ciudadano; obtener la mayor cantidad de espacios en la nómina para familia y amigos en el Congreso o en el gobierno estatal; y, por supuesto, asegurarles la chamba a los diputados salientes.

Eso se juega realmente en la elección.

Ellos el presupuesto y nosotros… nosotros bien gracias.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.