Por Victoriano Martínez
El alcalde Enrique Galindo Ceballos se mantiene en su realidad alterna que difícilmente logra empatar con la que enfrenta la población y a cuyas inquietudes tendría que responder, pero ante quienes adopta una postura en la que no los escucha o, a lo mucho, escucha sólo lo que quiere escuchar.
No son pocos los casos en los que se ha dado ese desfase en los casi cinco años que lleva al frente del Ayuntamiento, pero en los últimos días se han dado dos ejemplos: su intención de construir un paso a desnivel junto al templo de El Saucito y su afán propagandístico que proyectarse como alcalde de la Ciudad Árbol a pesar de atentar contra un potencial bosque urbano.
En ambos casos la ciudadanía involucrada ha expuesto argumentos sólidos sobre las razones por las que Galindo Ceballos debería de reconsiderar su postura mientras él opta por ignorarlos, reinterpretarlos a su favor y no tomar en cuenta sus gestiones en busca de sus intereses comunitarios,
En El Saucito, se trata del tercer intento por construir el paso a desnivel junto al templo y los motivos por los que en las dos ocasiones anteriores no se logró se mantienen prácticamente intactos e, incluso, ha surgido un nuevo inconveniente como el de la observación sobre la trayectoria falla geológica activa en la zona de intervención.
La larga lista de requerimientos de información presentada por vecino de El Saucito, todas relacionadas con algunos de los aspectos que se deben cuidar para que la obra sea segura resulta en una suerte de lista de verificación que, si Galindo Ceballos tiene la certeza de cumplir con todo, sería el primer interesado en que se hiciera pública toda esa información.
Pero hasta en su realidad alterna no todo logra estar ajustado. Asegura que debe superar tres etapas fundamentales: (1) la conclusión del estudio técnico universitario, (2) la socialización y consenso con habitantes de la zona y (3) la liberación administrativa necesaria para iniciar la licitación.
Sobre la primera, sin conocer los resultados del estudio de la UASLP, asegura que ya terminó y “creo que nos es favorable”.
Con relación al consenso con los habitantes de la zona afirma que nadie dice que no al puente deprimido y se han realizado varias reuniones con los vecinos.
“Hay quien dice: ‘Oye, puede ser más largo, más corto, más chico, más grande, más alto o más bajo’. Lo cierto es que sí coincidimos en que hace falta. Esa es una coincidencia (…); hasta ahorita no me han dicho que no. Eso es lo importante”, expresó.
Desde la perspectiva ciudadana se ha tratado de “reuniones a medias” que difícilmente despejan sus dudas. “No aceptaremos una obra apresurada, mal ejecutada o que sacrifique la seguridad estructural por tiempos políticos”, expresaron.
“Recibir este nombramiento por cuarto año consecutivo demuestra que San Luis Capital mantiene una política pública sólida y permanente en favor de sus árboles y de su entorno natural”, dijo Galindo Ceballos al recibir, por cuarto año consecutivo, el reconocimiento internacional Ciudad Árbol del Mundo.
Los habitantes de Puerta de Piedra especialmente tienen clara la forma en que Galindo Cedballos desmoronó esa política pública, no sólo porque busca vender a un fraccionador su área de donación donde los vecinos desarrollan un proyecto integral de bosque urbano, sino porque más de la mitad de los 18 predios que pretende vender son áreas de donación.
Un reconocimiento como ciudad Árbol que bien pudo colgar en alguno de los accesos al bosque urbano de Puerta de Piedra pero que su enfermizo afán propagandístico lo hacen exhibir su gran incongruencia, como el principal sello de su gestión como alcalde.





