Aspirantes sin propósito

Alejandro Rubio

Aún no inicia el proceso electoral, pero ya varios están en campaña (algunos y algunas desde hace más de cinco años). Claro, no lo dicen, pero ya recorren las calles, pintan bardas, pagan por aparecer en medios de comunicación y despliegan grupos de personas que van casa por casa repartiendo publicidad con su imagen.

Lo poco que se ha visto hasta ahora, da mucho de qué hablar, principalmente porque todos hablan y proponen lo mismo de cada tres y seis años. Y sí, en parte es porque la ciudad y el estado siguen adoleciendo de lo mismo, ya que los farsantes que hoy ocupan los cargos no pudieron resolver nada, pero aun así cada que se repite la misma propuesta de siempre, se escucha con menos sustancia, fondo y hasta ganas…

¿Cuál es el propósito de querer ser alcalde o gobernador? No me vengan con que “ayudar a los demás”, ya no es la primaria para esas frases. Se les está poniendo en las manos un presupuesto de más de 3 mil o 70 mil millones de pesos (según sea el caso), como ciudadanos se espera algo más que alguien que proyecta buenas intenciones.

El problema es que ninguno de quienes hoy se perfilan hacia un cargo de elección popular tiene un propósito que no sea escalar de cargo y seguir viviendo del presupuesto público.

Al no haber propósito, no hay proyecto y al no haber proyecto no habrá progreso para la ciudad, por lo que estaremos destinados a los mismos mandatarios tapa baches de siempre (para eso mejor que nos gobierne una constructora).

“Hay que garantizar el abasto de agua”, sí, eso ya lo sabemos todos desde hace años, ahora, ¿cómo le van a hacer? ¿Cuál es el plan a seguir? ¿Cuál es el plan B? ¿De dónde va a salir el dinero para eso? ¿Cómo se garantiza que no se descuidarán otras áreas mientas se trabaja en eso? Todo esto y más deben de tener resuelto cuando hacen cualquier propuesta, más una de ese tamaño…

“El Interapas está muerto, hay que reestructurarlo”, sí, muchas gracias, otra brillante idea que ya sabíamos todos. Y ahora, ¿cómo? ¿Quién es el valiente que da el primer paso? ¿Cuál es ese novedoso cambio que se va a implementar para salvarlo o cambiarlo? No tienen ni la menor idea. Puras propuestas sin fondo, que ocasionan que cuando llegan a los cargos, se dan cuenta de que no era tan fácil reestructurar algo que se come a sí mismo desde adentro; que las burocracias no se mueven tan sencillo.

“Debemos contratar más policías”, órale, otra innovación. ¿Cuál es el fin de más personal de seguridad? ¿Cómo se van a desplegar? ¿Cómo se van a capacitar? ¿Se tiene suficiencia presupuestal para pagarles bien?

“Mejorar la movilidad”, “crecer la economía”, “garantizar la salud” y un largo etcétera de propuestas que cada tres años se hacen y a medio mandato se dan cuenta de que no van a poder cumplir ni una, porque cuando lo prometieron no sabían ni cómo ni por dónde, solo tenían una lengua muy larga.

Ya ni se diga de los que prometen resolver el gran problema de El Realito… son causa perdida.

Más allá de todos esos problemas que sí son grandes, pero que seguramente no van a resolver. Hay otros más que nadie menciona y a los que tampoco les entran (bueno sí, pero le juegan en contra a la ciudadanía).

Me refiero a los casos de despojo de tierras, al abuso de las grandes empresas hacia las comunidades, a la devastación inmobiliaria… y ¿por qué es difícil que un aspirante se pronuncie en contra de estos temas? Porque los principales perpetradores de estas situaciones son empresarios, los mismos que los respaldan y hasta financian sus campañas, para que cuando lleguen al poder los beneficien con contratos, concesiones y una gran cuchara de presupuesto público para sus bolsillos.

Hasta ahora no hay nadie que levante la voz con un proyecto en mano, con una idea de ciudad. La idea de “servir” quedó rebasada por la de “servirse”. Tan es así que la mayoría de los que hoy están “formados” saben que no tienen oportunidad de obtener esa candidatura, pero hacen “fila” para obtener el premio de consolación; una diputación local, federal, un escaño en el Senado o, para los que apenas van empezando, una regiduría.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.