Estela Ambriz Delgado
La Coordinadora de Organizaciones Campesinas e Indígenas de la Huasteca Potosina, A.C. (COCIHIP), advirtió que el proyecto del Acueducto Pánuco-Cerro Prieto es una megaobra asociada a las necesidades del fracking en el noreste del país, y al igual que esta devastadora técnica, es una amenaza para la población y ecosistemas de la región.
En relación con la publicación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) del ingreso formal de la Manifestación de Impacto Ambiental Regional (MIA-R), la COCIHIP señaló que el documento oculta su objetivo real: garantizar el recurso hídrico a industrias que absorben y acaparan grandes cantidades de este, así como para la extracción de hidrocarburos por fracking en la zona norte del país.
El asesor de la coordinadora, Rogel del Rosal Valladares, observó que oculta también las irregularidades jurídicas con las que se pretende implementar, así como los daños socioambientales que causaría a la cuenca del río Pánuco, donde se asientan más de 5 millones de habitantes y diversos pueblos indígenas que no han sido consultados, además de los diversos ecosistemas existentes en la región.
Apuntó a que este proyecto pretende trasvasar entre 5 y 6 metros cúbicos por segundo, lo que equivale a por lo menos, 432,000 metros cúbicos por día y 157,680,000 metros cúbicos por año. Por lo que, constituye un verdadero saqueo hídrico, que reduciría drásticamente la ya mermada disponibilidad de agua para uso doméstico y productivo de la región.
Asimismo, el asesor destacó que detrás de ese proyecto está la intención de explotar gas y petróleo en diversos estados con la devastadora técnica de la fracturación hidráulica, la cual requiere de hasta 80 millones de litros de agua por pozo, además de que se pretende garantizar el agua suficiente para la industria de la región norte, la cual pasa la factura a los sectores populares que sufren de escasez del líquido.
“Estas mega-obras costosas y cada vez más distantes ejemplifican la crisis hídrica producida por el modelo extractivista neoliberal y rapaz impuesto en México. No son opción para garantizar el derecho humano al agua de la población, ni para la protección de los ecosistemas. Más bien, van encaminadas a satisfacer actividades lucrativas de una minoría en detrimento de los ecosistemas de la cuenca del Pánuco”.
Rogel del Rosal estimó que bajo esa lógica, a pesar de la recomendación del comité de expertos y del compromiso gubernamental de no aplicar el fracking en la región Huasteca, esta se encuentra a dos fuegos: el despojo gradual de sus aguas a través de esta obra, y la de un nuevo regreso de la amenaza de implementación de esta devastadora técnica de extracción de gas y petróleo.
“Es por eso que el movimiento en defensa del territorio, el agua y la vida, no debe bajar la guardia. Por el contrario, debe continuar con la agenda de obtener el decreto presidencial de salvaguarda de la cuenca hidrocarburífera Tampico-Misantla, libre de fracking y de cualquier megaproyecto que ponga en riesgo sus culturas y ecosistemas; lograr la prohibición constitucional de esa devastadora técnica en todo el territorio nacional; avanzar de manera decidida en que la transición a energías renovables sea política de estado y, ahora, en cancelar el proyecto de Acueducto Pánuco-Cerro Prieto”, enfatizó.





