Iraís Valenciano
“Se ha generado un efecto de polarización en la sociedad. ¿Qué expresiones son las que tienen más clics o más atracción o son más ponderadas o más estimuladas por las propias plataformas? Aquellas que manejan emociones, no razones, es decir: un texto razonado, discursivo en redes va tener pocos clics, pero un tema emotivo, de insultos, señalamientos genera muchas más interacciones y aumenta la propia capacidad de interacción”.
Durante su visita a San Luis Potosí, el abogado e investigador de la UNAM, Ernesto Villanueva, junto con el también jurista y expresidente del PRD, Manuel Granados Covarrubias, pusieron los puntos sobre las íes al hablar de libertad de expresión e inteligencia artificial.
Después del penoso episodio de la “Ley Serrano” -que a pesar de la derogación quedará estampado como huella indeleble en la historia de la LXIV Legislatura- el Congreso del Estado organizó la semana pasada una conferencia con ambos especialistas.
Y aunque en entrevista, el diputado Héctor Serrano se desmarcó de la planeación del evento, fueron evidentes las reiteradas alusiones a su persona y su aparición en las fotos “del recuerdo”.
Ambos ponentes coincidieron en que la discusión no está en si la inteligencia artificial debe o no regularse, sino en cómo hacerlo, y resaltaron que eso le compete a la autoridad federal, aunque los estados pueden participar cuando las nuevas tecnologías se utilizan como medio para cometer un delito. Si se asesina a alguien con un martillo se legisla contra el asesinato, no contra el martillo, fue uno de los ejemplos.
Granados resaltó que la regla debe ser la libertad y que ésta no puede restringirse mediante mecanismos indirectos, aunque advirtió que ello no debe tomarse como sinónimo de libertinaje, porque todas y todos tenemos derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen.
Mucho se ha dicho ya sobre la necesidad de que el ejercicio periodístico debe regirse por códigos éticos, y esos debieran persistir por encima de las nuevas tecnologías, aunque la libertad de expresión no es exclusiva de los periodistas y ahí es donde cada ciudadano debiera ser consciente de que sus palabras, acciones o “memes” pueden tener un efecto. El artículo 1752 del Código Civil de San Luis Potosí ya sanciona el daño moral. Sea causado o no con IA.
La constante confusión entre inteligencia artificial e inteligencia generativa; el riesgo de que posturas políticas sustituyan a los análisis técnicos; la necesidad de que las leyes sean taxativas, exactas, cerradas y sin posibilidad de interpretaciones; la importancia del contexto y los peligros que implica el que empresas privadas controlen el debate público fueron aspectos ampliamente abordados en la conferencia, pero una duda permaneció en el aire: ¿Cómo regular sin afectar los derechos fundamentales?
No pocos políticos caen en la tentación de justificar como “regulaciones” sus acciones para ejercer control sobre aquello que les incomoda, y se olvidan de que las leyes deben ser para beneficio de la sociedad, no de ellos mismos.
Otros buscan descubrir el “hilo negro” en vez de prestar atención a lo que ya otros han avanzado (incluso a base de prueba y error), como es el caso de la Unión Europea y su AI ACT, una regulación basada en cuatro niveles de riesgo: inaceptable, alto, limitado y mínimo o nulo.

En México, la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones elaboró el Plan Nacional de Inteligencia Artificial, con el que se sientan las bases para la relación del Estado Mexicano con la tecnología. Incluso, puso ya en marcha la Fábrica de IA, un espacio en el que equipos multidisciplinarios han desarrollado proyectos como el Semáforo Aduanal, la Ventanilla 24/7, la Clasificación de Patentes, el Modelo de Grafos contra Factureras, el Gestor Inteligente de Desastres y hasta un asistente virtual de la Secretaría de Turismo, bautizado como Kuúl.
Otro de los avances del Gobierno Federal son los Principios de Chapultepec, presentados el 29 de enero de 2026, con el fin de establecer 10 criterios comunes para el diseño, implementación y supervisión de tecnologías de IA con responsabilidad, inclusión y sentido público:
1. La IA debe ampliar derechos, nunca reducirlos
2. Toda decisión apoyada por IA debe tener responsables humanos
3. Si una decisión no puede explicarse, no debe automatizarse
4. La IA se gobierna mejor cuando se decide en colectivo
5. La IA sólo es valiosa si genera bienestar para todas las personas
6. Antes de automatizar, hay que comprender a quién y a qué afecta
7. La tecnología estratégica debe responder a las necesidades del país
8. El desarrollo de la IA requiere fortalecer la educación y el conocimiento en el país
9. La IA no puede ser ajena a la diversidad cultural y lingüística del país
10. Los datos son un bien público que debe cuidarse con responsabilidad

La LXIV Legislatura -si es que insiste en su hasta ahora malogrado plan de regular la IA- debiera tomar en cuenta de manera muy especial el cuarto criterio de los Principios de Chapultepec y no discutir ni tomar decisiones en “petit comité” ni a puerta cerrada.
Y sí, como dijo Villanueva, las redes sociales han contribuido a la polarización. En marketing digital, es bien sabido que tiene gran efecto un contenido que educa, entretiene o emociona, esto último, para bien o para mal. Un video de perritos, sea tierno o de maltrato, genera miles de reacciones, positivas o negativas según sea el caso.
Pero si la polarización la alimentan también los políticos o cualquier otro personaje público, de esos que privilegian intereses personales o notoriedad por encima del bien común, San Luis Potosí se mantendrá como ejemplo nacional… para mal.
REFILL
¿Quién financia una “Fiesta patria universitaria” en el lienzo charro “Hermoso Cariño”, con bandas, grupo norteño, toritos y “muchas sorpresas más”?
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y maestra en Diseño Multimedia por la Universidad del Valle de México. Ha ejercido el periodismo desde 2004 en medios de comunicación impresos y digitales. A partir del 2017 se incorporó a la plantilla docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.






