María Ruiz
En un juicio, la ausencia de un testigo no significa solamente esperar a que vuelva a ser localizado. Si no se presenta, la audiencia para recibir su declaración tiene que ser reprogramada y el proceso puede acumular nuevos retrasos, explicó la magistrada Lourdes Anahí Zarazúa Martínez.
La declaración ocurrió luego de ser cuestionada sobre la denuncia pública que realizó apenas hace unos días la señora Silvia Castillo, quien ha reclamado que testigos que considera importantes para el proceso por la desaparición y homicidio de su hijo no han acudido a declarar.
Zarazúa Martínez explicó que en estos casos el trabajo no corresponde únicamente al juzgado.
“En estos casos hay que trabajar en una total coordinación con Fiscalía”, señaló la magistrada, al explicar que corresponde a esa institución realizar las acciones necesarias para localizar a quienes deben comparecer.
El juez, añadió, debe mantenerse atento a que esas diligencias realmente se estén realizando y conocer las razones por las que una persona no ha acudido.
También existen mecanismos para obligar a comparecer a quienes han sido citados y no quieren colaborar:
“El propio código nos señala, hay que citarlos con algún tipo de apercibimiento para estar en posibilidad de que se presenten”.
En el caso por el que fue cuestionada, dijo que el Poder Judicial ya trabaja para atender la petición:
“Hay testigos que resultan indispensables exactamente para el tema o la resolución de los asuntos y es por eso que ya estamos trabajando para poder atender esta petición de la víctima”.
La dificultad aparece cuando las citaciones se repiten sin que el testigo llegue. Zarazúa Martínez puso como ejemplo que hay casos en los que una persona puede ser llamada varias veces y no presentarse, lo que obliga a volver a ocupar un espacio en la agenda judicial.
Cada nueva fecha representa además un espacio que debe encontrarse dentro de una agenda judicial que ya concentra otros procesos.
“Si a esto agregamos, insisto, que la agenda, pues tenemos muchos asuntos, entonces eso va retrasando todavía”, agregó.
Por ello, la magistrada evitó establecer un plazo sobre cuánto puede prolongarse un juicio por la falta de un testigo, pues depende de cuántas veces sea necesario intentar su comparecencia y de la propia agenda del juzgado.





