El show morenista

Alejandro Rubio

Entre tanto politiquillo presentando informes de gobierno que son más espectáculo engaña bobos que un verdadero ejercicio de rendición de cuentas, a media semana apareció Morena con otra más de sus cortinas de humo que buscan tapar la cruda realidad de San Luis Potosí: no competirán por la gubernatura y dejarán el camino libre para que la gallardía gobierne seis años más.

El posible nombramiento de Elí César Cervantes como coordinador estatal de la defensa de la transformación es sin duda una sorpresa para todos, principalmente porque ni si quiera estaba registrado, pero esta clase de decisiones no son novedad, al menos en San Luis Potosí se arrastra una larga lista de decisiones que tienen más tinte de unilaterales, que de un verdadero proceso consultivo.

La más polémica y recordada, claro está, es la designación de Mónica Rangel como candidata a la gubernatura en 2021. Casi seis años después, el peso de aquella candidatura aún es arrastrado por el partido a nivel local.

Y, nuevamente, casi seis años después, Morena en San Luis Potosí sigue en el mismo estado que como lo dejó Sergio Serrano en 2022.

Eso sí no sorprende, pero sí deja un mensaje: el estado le importa un bledo a la federación.

No habría que confundirnos. A la presidencia no le importa San Luis Potosí, le interesa poder ser independiente del Partido Verde Ecologista de México, lograr mayorías calificadas sin la necesidad de recurrir a aquel anticuado parásito que desafortunadamente sigue creciendo.

Incluso, me atrevo a decir, que ni si quiera les parece tan importante ponerle un freno a la figura de Ricardo Gallardo Cardona y todo lo que lleva detrás. Hasta ahora van un presidente y una presidenta que aprendieron a convivir con él y, al parecer, no la pasaron mal.

Creer que Morena está en una fuerte batalla por designar la candidatura de San Luis Potosí sería colocarnos en un pedestal que no nos corresponde. El rechazo a la candidatura de Ruth González Silva es más por respeto a la figura de Claudia Sheinbaum y su iniciativa antinepotismo, que otra cosa.

En cuanto el Verde designara a otro candidato o candidata que no sea familiar de Gallardo Cardona, Morena lo abanderaría sin complicaciones, porque sabe que sería ganador.

El hecho de que en todo este tiempo Morena no haya logrado formar un solo candidato fuerte por la gubernatura, es la única lectura necesaria para la próxima elección.

En realidad, nunca quisieron ganar.

Porque si algo ha quedado claro es que el partido es competente y competitivo, cuando quiere. No por cualquier cosa gobierna en la mayoría del país y tiene avasallantes mayorías en el Congreso de la Unión.

Ha mantenido en la lona, al borde de la extinción, a los que fueron los partidos políticos más fuertes de México. Y ha conseguido prolongar el proyecto de la Cuarta Transformación por seis años más.

¿De verdad en este punto creemos que no pueden con San Luis Potosí?

El show morenista vive otro acto, ahora trayendo de las sombras a una figura como la de Elí César Cervantes, semi reconocido en el pasado, pero que su refugio en el Senado y en la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes lo trasladaron al desconocimiento total.

Aunque a final de cuentas él no fuera el candidato a la gubernatura, toda esta coyuntura que se desarrolla habla y refleja lo que es Morena estatal: una nada que se alebresta, aplaude y critica sola.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.