Thriller

Octavio César Mendoza

Como una buena historia de suspenso, la política tiene giros inesperados que mantienen la suspensión voluntaria de la incredulidad ante el espectador o lector; y el autor-director de la trama, por su cualidad omnisciente, determina en qué momento sucede lo que produce temor o sobresalto: ese vector de incertidumbre en el que caemos valientes y timoratos.

¿Qué ocurrió para que el personaje huasteco se convirtiera en el jinete sin cabeza? Aquí surgieron tres teorías: negoció su aparente trayectoria meteórica a cambio de su tranquilidad futura; obtuvo una diputación plurinominal federal para su padre a cambio de soltar la rienda; era una invención genial del Gobernador de San Luis Potosí, y cumplió su rol. Escalofriante.

¿Qué ocurrió para que el precandidato del PRIAN, luego de bombos y platillos y encuestas más cuchareadas que plato de lentejas se desinflara tras un par de semanas de lanzar sus arengas en la Plaza de los Fundadores? Un exorcismo social: el desgaste de credibilidad de su persona lo alcanzó, y bastaron unas lluvias para que su discurso se ahogara en el descontento. Pasmoso.

¿Y qué pasó cuando todo mundo hablaba de la inevitabilidad de una candidatura y el Gobernador dijo que hay otros ases bajo su manga? El escenario se cimbró, y entre acelerados e ilusionados se empezó a gestar el nervioso entusiasmo de las posibilidades, haciendo que equipos enteros de trabajo gubernamental, en algunos casos, pasaran a convertirse en comités de campaña.

Sin embargo, y como lo nuestro es analizar y se hace camino al andar, llevamos a cabo un prudente y preventivo estudio de perspectiva de poder entre intelectuales, voces mediáticas, estudiosos de la polaca local y líderes de sectores diversos, para preguntar quién de los mencionados haría el mejor papel si, eventualmente, se convirtiese en Gobernador o Gobernadora del Potosí.

Se plantearon diez factores cara a cara: conocimiento del Estado y sus problemáticas; control de los poderes constitucionales y fácticos; gestión de crisis políticas; habilidad discursiva y de debate; resistencia a la crítica; visión y compromiso institucional de largo plazo; lealtad y disciplina histórico-ideológica; deseo legítimo de trascender; voluntad de trabajo fuerte; personalidad mediática.

Ojo: no se cuestionó la popularidad y no fue una encuesta, sino un cuestionario similar a una evaluación gerencial, y los 40 entrevistados “calificaron” a 4 de ellos como los personajes más aptos para suceder a Gallardo en el siguiente orden: J. Guadalupe Torres Sánchez, Enrique Galindo Ceballos, Juan Carlos Valladares Eichelmann y Ruth Miriam González Silva.

Otros mencionados no “aprobaron” seis de los diez factores estudiados, y se descartó medir el valor de comentarios más bien relacionados con características de personalidad o circunstanciales, tales como “es buena o mala persona”, “ya hizo mucho la lucha” o “es a quien el Gobernador quiere dejarle el cargo” y, reitero, se hicieron a un lado los ítems relacionados con la popularidad.

Con dicho estudio no se pretende sino evaluar quién tiene, desde el punto de vista de los participantes, las características, virtudes o cualidades necesarias en quien asuma el mando de un Estado que no se puede permitir retrocesos ni inventar hilos negros, y su registro se dio bajo anonimato y dentro de las dos semanas recientes. Dramático.

Quien aspire a tan elevado encargo debe prepararse de antemano bajo la premisa de que no se trata de su ego, sino de la vida y el destino de tres millones de seres humanos. Terrorífico.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es poeta, escritor, comentarista y consultor político. Fue director general de Estudios Estratégicos y Desarrollo Político de la Secretaría General de Gobierno del Estado. Ha llevado la Dirección de Publicaciones y Literatura de la Secult-SLP en dos ocasiones, y fue asesor de Marcelo de los Santos Fraga de 1999 a 2014, en el Ayuntamiento y Gobierno del Estado de SLP, y en Casa de Moneda de México. Ganador de los Premios Nacional de la Juventud en Artes (1995), Manuel José Othón de Poesía (1998) y 20 de Noviembre de Narrativa (2010). Ha publicado los libros de poesía “Loba para principiantes”, “El oscuro linaje del milagro”, “Áreas de esparcimiento”, “Colibrí reversa”, “Materiales de guerra” y “Tu nombre en la hojarasca”. La UAQ editó su poemario “Anfiteatro” dentro de la colección de autores latinoamericanos “A libro mayor” en 2025.