Frater Ignatius

El anarquismo por naturaleza y por cuestiones históricas y sensibilidad, va ganando seguidores en Latinoamérica. Los trabajadores y los campesinos son los primeros en avalar una forma de pensar libertaria. La contribución de los emigrantes será decisiva para encender la llama de la libertad y unas expectativas sociales mejores.  Una de las razones de la llegada de gente a los países latinoamericanos es la poca tolerancia de los europeos a muchas de las ideas de libertad y desarrollo de las personas. Argentina, México, Uruguay, Chile, Brasil e incluso Venezuela, tienen antecedentes de pensadores anarquistas y en muchos de los casos hasta época muy reciente comienzan a ser conocidas las historias de estos lugares, cada una con su sello muy particular. Osvaldo Bayer, escritor y cineasta, ha reflejado esta realidad anarquista poco común en su país Argentina.

El nacimiento formal del anarquismo inicia con los emigrantes franceses, italianos, alemanes, españoles y hasta griegos o rusos. La emigración comienza -por citar una fecha- en 1871. En el caso de Argentina, Malatesta se va a la Patagonia en busca de oro para financiar propaganda anarquista. No encuentra el codiciado metal pero florece un conocimiento de aldeas y núcleos obreros, en los que se planta una semilla fundamental. Se fundan por aquellos confines, sociedades de resistencia, grupos de intelectuales, periódicos y pequeños sindicatos, como el conocido de panaderos. La actividad es frenética y se refleja en una enorme cantidad de organizaciones que dirigen la exitosa huelga de panaderos en 1888. La acción anarquista tiene dos caminos: el sindicalismo organizado y una especie de autoorganización que se va extendiendo poco a poco. Se inician grupos como Los Hambrientos, Ravachol, Los Desautorizados, La Miseria o Los Desheredados. Todos ellos se van comunicando a partir de la prensa que se publica en distintos idiomas, incluso el esperanto. Las mujeres comienzan a integrarse en las organizaciones anarquistas. Es necesario mencionar primero a Argentina, ya que ahí  comienzan a darse movimientos de peso. Veamos un ejemplo de esto:

“El Quinto Congreso Obrero Regional Argentino, consecuente con los principios filosóficos que han dado razón de ser a la organización de las Federaciones Obreras, declara: que aprueba y recomienda a todos sus adherentes la propaganda e ilustración más amplia, en el sentido de inculcar a los obreros los principios económicos y filosóficos del comunismo anárquico. Esta educación, impidiendo que se detengan en la conquista de las ocho horas, les llevará a su completa emancipación y por consiguiente a la evolución social que se persigue.”

El escrito anterior data de 1905. Podemos darnos cuenta del gran relieve que cobra este pensamiento para las mejores condiciones de la gente.

La represión hacia los anarquistas se hace más fuerte ya muy entrado el siglo. Empero, desde 1910 comienzan los ataques a organismos de anarcosindicalismo. Es un tiempo cruel para todo el movimiento anarquista y también para la propia sensibilidad. No solamente en Argentina –país emblemático- sino también en distintos lugares de Latinoamérica. Más adelante, en otra entrega, veremos el caso de México.

Regresemos al FORA que ya en 1930 contaba con más de 100,000 afiliados y numerosos anarquistas actuando en los grupos autónomos al margen del sindicalismo pero el golpe de estado de Uriburu reprimirá violentamente las prácticas sindicales, que son ilegalizadas. Existen los grupos de autodefensa libertarios y se pasa a la acción directa expropiadora para financiar propaganda. Empiezan asaltos a bancos, comercios y patronos. Todos los que atentan mueren fusilados por paramilitares. Hasta 1946 siguen los movimientos de acción de los anarquistas pero después se apaga con una represión brutal por parte del gobierno. Es hasta 1984 que se da un resurgimiento de las ideas y las alternativas fruto de la actividad de los nuevos grupos libertarios que experimentan un gran crecimiento en la década de 1990 en torno a varios campos: ecología, ocupación de fábricas, planteamientos educativos o editoriales y también movimientos en la red.

Una elucubración anarquista

Anarquista rusa con sabor a México