Desiree Madrid
La mañana de este viernes comenzaron los trabajos de urbanismo táctico en el crucero de avenida Fray Diego de la Magdalena y calle Plan de Ayutla de 1854, en El Saucito, donde colectivos y ciudadanía intervendrán 237 metros cuadrados con la intención de crear una nueva distribución del espacio vial y observar cómo funciona para quienes utilizan diariamente este punto.
La actividad reúne a integrantes de Derechos Urbanos, Pedaleando SLP y Derecho a la Noche, además de ciudadanía, voluntarios, personal relacionado con algunos regidores y escuelas municipales. Los trabajos se desarrollarán este viernes 25 y sábado 26 de septiembre, entre las 8:00 de la mañana y las 2:00 de la tarde, con actividades que incluyen el trazado y pintura del diseño, encuestas, entrevistas y conteos de movilidad.



El urbanismo táctico consiste en realizar intervenciones temporales y de bajo costo sobre el espacio público para modificar la manera en que se utiliza y, a partir de la experiencia de quienes transitan por el lugar, identificar qué cambios pueden funcionar antes de plantear modificaciones permanentes. En este caso, durante la jornada se marcará una nueva geometría en la calzada y las ampliaciones peatonales del crucero.
Además de la intervención física, el programa contempla la participación de estudiantes de la escuela Benito Juárez, quienes realizarán encuestas y entrevistas a personas que utilizan el crucero, entre ellas peatones, ciclistas, usuarios del transporte público y comerciantes. También se realizarán conteos y aforos para conocer cómo se mueve la gente por este punto.
Este es el segundo ejercicio de este tipo que realizan los colectivos. El primero se llevó a cabo en diciembre del año pasado en la glorieta González Bocanegra, cerca del parque Morales, después de que una mujer sufriera un siniestro al intentar cruzar la zona y ser impactada por un automóvil. De acuerdo con los participantes, aquella intervención formó parte de una planeación para continuar realizando urbanismos tácticos en distintos puntos de la ciudad.
La intención de estas actividades no se limita a pintar la calle durante un par de días, sino a poner a prueba cómo podría funcionar un espacio donde las personas que caminan tengan prioridad dentro de la movilidad. La propuesta toma como referencia la pirámide de movilidad, que coloca primero a peatones y personas con discapacidad, seguida de ciclistas, motociclistas y automóviles, con una distribución del espacio que considere las necesidades de quienes utilizan cada forma de traslado.
Para los colectivos participantes, la seguridad vial no depende únicamente de que las personas conozcan y respeten las reglas, sino también de las condiciones físicas de las calles. Por ello, durante estas jornadas buscan que quienes pasan por el crucero puedan ver y experimentar otra manera de utilizarlo, mientras se recaban datos que permitan evaluar el diseño y plantear modificaciones que hagan del espacio público un lugar más seguro para quienes lo recorren.





