María Ruiz
La construcción del paso superior vehicular de la avenida Jacobo Payán Latuff podría mejorar los traslados de automovilistas, pero también generar dificultades para peatones, ciclistas y personas con discapacidad si el proyecto no contempla cruces seguros, banquetas accesibles y continuidad de la infraestructura ciclista. Ante estas preocupaciones, el colectivo Pedaleando San Luis solicitó al Ayuntamiento capitalino conocer el diseño ejecutivo de la obra y establecer una mesa técnica para revisar sus alcances.
Víctor Hernández, representante del colectivo, señaló que las condiciones actuales en la zona ya representan dificultades para quienes transitan sin automóvil. Durante un recorrido realizado el 4 de noviembre, integrantes de la organización observaron tramos de banquetas cubiertos de tierra y escombro, además de barreras de construcción que obstruyen el paso.
La situación obliga a algunas personas a desplazarse junto al tránsito vehicular. También detectaron motociclistas que utilizan las banquetas para circular, lo que incrementa los riesgos para quienes caminan.
A estas condiciones se suman los problemas de conectividad en las laterales. De acuerdo con los testimonios que recibió el colectivo después de difundir sus observaciones, habitantes de la zona señalaron que existen puntos donde no hay cruces adecuados y las personas deben rodear para continuar su trayecto, además de la falta de iluminación durante la noche.
La preocupación del colectivo no se limita a las afectaciones temporales durante la construcción, sino a las condiciones que tendrá la zona una vez que entre en funcionamiento la infraestructura.
La obra denominada Paso Superior Vehicular Avenida Jacobo Payán Latuff comprende el tramo de la calle Malaquita a la lateral norte del bulevar Salvador Nava Martínez, en las inmediaciones de las colonias Españita, Esmeralda y San Luis Rey. De acuerdo con los documentos de licitación, el proyecto contempla un plazo de ejecución de 257 días naturales, con una fecha estimada de conclusión para el 14 de mayo de 2027 y financiamiento municipal.
El catálogo de conceptos incluye trabajos de construcción de terraplenes, pavimentación, estructuras de concreto y acero, así como la rehabilitación de 8 mil 500 metros cuadrados de calles laterales mediante fresado y colocación de nueva carpeta asfáltica. También contempla la instalación de seis superpostes de 35 metros de altura con luminarias LED, además de adecuaciones a redes de gas y drenaje sanitario.
Sin embargo, aunque se consideran trabajos de señalamiento horizontal y vertical, los conceptos de la licitación no permiten identificar por sí solos cómo se resolverán los trayectos peatonales y ciclistas, los cruces seguros o las condiciones de accesibilidad universal. Para el colectivo, conocer los planos ejecutivos es indispensable para verificar estos aspectos.
“Depende del diseño y ese diseño no es público”, indicó Hernández, quien explicó que el 27 de octubre solicitaron formalmente el proyecto mediante transparencia y un día después entregaron un oficio a la Dirección de Obras Públicas para pedir una mesa técnica.
El representante consideró que todavía existe oportunidad de revisar las características de la infraestructura y plantear modificaciones antes de que concluyan los trabajos, por lo que insistió en que la organización no busca descalificar la obra, sino conocer cómo se integrará a las necesidades de quienes utilizan la vía de otras maneras.
Entre los puntos que Pedaleando San Luis busca revisar se encuentra la incorporación de cruces peatonales a nivel de calle, con señalización y semáforos, así como banquetas continuas, rampas en las esquinas y superficies firmes que permitan el desplazamiento de personas con discapacidad.
También planteó la necesidad de garantizar iluminación debajo y alrededor del puente, debido a que estos espacios pueden convertirse en puntos de riesgo cuando no cuentan con condiciones adecuadas de visibilidad.
En materia ciclista, el colectivo advirtió que la ubicación de la obra es relevante para la conectividad de la ciudad, pues coincide con vialidades consideradas dentro de la propuesta de red ciclista del Instituto Municipal de Planeación (Implan), particularmente en el bulevar y Salvador Nava.
A ello se suma la recreovía dominical que se desarrolla en el sector:
“El diseño tiene que permitir que siga. No decimos que está mal hecho, decimos que queremos verlo”.
Hernández sostuvo que la revisión debe considerar que no todas las personas utilizan automóvil y que una infraestructura diseñada principalmente para agilizar el tránsito vehicular puede generar nuevas barreras si no incorpora soluciones para los demás usuarios de la vía.
“Si no se deja previsto cómo va a pasar la bici, corregirlo después va a costar más”, advirtió.
El colectivo está a la espera de una respuesta del Ayuntamiento a la solicitud de información y al oficio presentado ante Obras Públicas, con la intención de revisar los planos y conocer si el proyecto contempla las condiciones necesarias para garantizar la movilidad peatonal, ciclista y la accesibilidad universal.





