Estela Ambriz Delgado
La organización Mím Tsabal Parteras y el colectivo Jól Dhut’ – Timél Ja’ hicieron una denuncia pública por lo que consideran fue un trato indigno para las autoridades comunitarias indígenas, en el evento extraordinario de consulta de la iniciativa de Ley General de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (LGDHPIA) del pasado 3 de octubre.
En representación de los pueblos y comunidades indígenas de la zona Huasteca, las organizaciones alzan la voz para denunciar que las autoridades comunitarias que acudieron al evento a cargo del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) fueron recibidas sin condiciones dignas, sin infraestructura, alimentos, ni apoyos de traslado suficientes.
Detallaron que, a pesar de que desde un principio se solicitaron lonas o toldos para proteger a las personas asistentes de las condiciones climáticas, lo que se recibió fueron hules negros amarrados con mecates, que evidentemente no resistieron el peso del agua y colapsaron, dejando a las autoridades tének y nahua bajo la intemperie.
Señalan que tampoco hubo sillas suficientes, por lo que se recurrió a sacar bancas de madera que aun así no alcanzaron. A ello se sumó que, al momento de repartir los alimentos, se entregó un plato muy pequeño de zacahuil, que fue insuficiente para todas las personas asistentes.
Además de que, al momento de cubrir los gastos de traslado únicamente se entregaron 300 pesos por comunidad, cantidad que obviamente fue insuficiente, por lo que muchas autoridades comunitarias tuvieron que poner dinero de sus propios bolsillos para acudir al evento de consulta.
Lo anterior, no obstante que el acuerdo original con el INPI, dada la exigencia del evento extraordinario ante la imposición de sedes y falta de accesibilidad para un importante número de comunidades, contemplaba transporte, alimentación e interpretación en lenguas tének y náhuatl, lo que no se cumplió a cabalidad.
“¿Esas son las condiciones que se consideran dignas para recibir a las autoridades de los pueblos indígenas? Lo decimos con claridad: esto no es un asunto menor de organización, ni un simple problema de logística. Cuando se convoca a los pueblos indígenas para hablar de nuestros derechos, pero se les recibe sin condiciones dignas, que no cubren siquiera los gastos básicos de las autoridades comunitarias, se está enviando un mensaje preocupante sobre el valor que se le está dando a nuestra participación”, cuestionó Mím Tsabal.
De la misma forma, Jól Dhut’ – Timél Ja’ consideró que estas y otras irregularidades que se han detectado en los eventos de consulta, son la radiografía de cómo el Estado mexicano entiende y practica la consulta indígena cuando se trata de legislar sobre los derechos de los pueblos originarios.
Por ello, exigen que se reconozca públicamente lo ocurrido, y se explique por qué las autoridades fueron recibidas en condiciones indignas; que las próximas etapas garanticen condiciones materiales adecuadas; se garantice participación real de las instituciones representativas; que los procesos se desarrollen con estricto respeto a la buena fe, la participación efectiva, la información adecuada y el diálogo intercultural.
Además, solicitan que se transparenten los recursos destinados a alimentación, infraestructura y traslados; y que la voz de las autoridades comunitarias no sea utilizada únicamente para legitimar decisiones previamente tomadas.
El colectivo Jól Dhut’ – Timél Ja’ destacó también que, la iniciativa de LGDHPIA acumula rechazos en diversas regiones del país, pues las llamadas consultas han sido calificadas como actos de simulación, plagadas de múltiples irregularidades, y las comunidades de la Huasteca Potosina han advertido sobre regresiones sustantivas en la propuesta.





