Por Victoriano Martínez

Si hay algo en periodo de campañas electorales que se tenga que poner en duda es qué tan conscientes son los candidatos de lo que firman y afirman con tal de atraer la atención, la simpatía y, sobre todo, los votos de los ciudadanos.

Los candidatos conocen a la perfección el dicho el prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila, y saben perfectamente que si llegan a la segunda parte del refrán es porque la primera parte les funciono tan bien que ya ganaron la elección y se afianzaron en un cargo del que no los quitan aunque no cumplan y, peor aún, aunque traicionen sus promesas.

Una circunstancia que les permite prometer todo, que al final de cuentas es como prometer nada. Sólo así se explica lo irracional de las promesas, especialmente por su dudosa viabilidad financiera, como los tres ejemplos que a continuación se exponen

Ejemplos que se exponen sin otro afán que alertar a la ciudadanía sobre el sentido que le debe dar a las palabras de absolutamente todos los candidatos, antes de dejarse llevar por lo efectistas que resultan sus promesas, que sólo tratan de impresionar para ganar votos.

Primer ejemplo. Ricardo Gallardo Cardona, candidato de la coalición PT-PVEM, desde sus actos anticipados de campaña a la fecha acumula promesas que repite como mantras en cada municipio que visita: hospitales de especialidades en las cuatro regiones, Fenapo gratuita, pensión de 3 mil 500 pesos para adultos mayores, pensión para madres solteras, licencias gratuitas…

La lista parece interminable y de costos no se da una sola explicación razonable, salvo que destinará mil millones de pesos a esos programas.

Un cálculo: ofrece transporte gratuito para 80 mil estudiantes, el camión cuesta 10.20 pesos. Por cada camión que aborden los beneficiarios el costo es ya de 816 mil pesos. Si toman dos diarios, el costo sube a un millón 634 mil pesos, por los 365 días del año, ese solo programa ya tuvo un costo de 595 millones 680 mil pesos, el 59.56 por ciento de su presupuesto para todas sus promesas.

¿Cuántas promesas tendría que borrar de su larga lista si a cada una le pusiera la cifra del impacto financiero que tendría sobre el presupuesto estatal?

Segundo ejemplo. Octavio Pedroza Gaitán firmó el pasado martes una lista de 13 compromisos y, al ser cuestionado sobre el costo de la realización de esas promesas, se limitó a decir que todo lo tienen perfectamente calculado, aunque exhibió desconocimiento sobre esa información. Poco faltó para que dijera que en el cálculo les ayudó su hermano, el secretario de Finanzas.

En su lista aparece un programa que denomina “salario rosa”, como el que Alfredo del Mazo ofreció en su campaña por la gubernatura en el Estado de México y hoy tiene como uno de sus mejores logros.

Independientemente del costo, el hecho de que Pedroza Gaitán ofrezca ese programa revela una de las razones por las que los candidatos incumplen con los artículos 135 y 347 de la Ley Electoral que les ordena “propiciar la exposición, desarrollo y discusión ante el electorado” de sus plataformas electorales: no aparece en ninguno de los cuatro que encabeza.

En ninguna de las cuatro plataformas electorales que representa Pedroza Gaitán se menciona el salario rosa, es más, en la del PAN, su partido, ni siquiera se menciona la palabra salario. En la plataforma electoral del PRI se menciona “salario” una sola vez, pero sin tener algo que ver con el salario rosa.

En la plataforma electoral del PRD se menciona 20 veces la palabra salario, pero en todos los casos con relación a condiciones salariales, en tanto que en el PCP se menciona tres veces, y en una de ellas como compromiso de homologar el sueldo de las mujeres al de los hombres en igualdad de puestos de trabajo.

Tercer ejemplo. En el ámbito municipal, en su arranque de campaña, Xavier Nava Palacios anunció que pondrá en marcha un programa que denomina Actívate San Luis.

Actívate San Luis invertirá cerca de mil 300 millones de pesos sólo en el primer año de gobierno. Sí, escucharon bien, mil 300 millones de pesos como nunca ha ocurrido en un solo año”, remarcó. Si nunca ha ocurrido es porque no es posible, y él –como alcalde con licencia– debía saberlo.

El Ayuntamiento cuenta para este año con 2 mil 828 millones 117 mil 65 pesos y tan sólo a gasto corriente están destinados 2 mil 697 millones 468 mil 918.92 pesos (el 95.38 por ciento) según el Presupuesto de Egresos Ejercicio 2021, publicado en el Periódico Oficial del Estado. ¿De dónde saldrían los mil 300 millones de pesos para Actívate San Luis?

En un desayuno con empresarios el pasado lunes, ya no habló de mil 300 millones de pesos, tampoco insistió para que escucharan bien la nueva cifra ni la repitió, pero ahí el programa Actívate San Luis perdió mil millones de pesos y quedó sólo en 300 millones de pesos.

O Nava Palacios se percató del error y corrigió, o por tratarse de un público de otra categoría se sintió obligado a ser algo más realista en su ofrecimiento… a fin de cuentas entre la masa congregada en la Plaza de los Fundadores la madrugada del 4 de abril, con la trasnochada, una cifra tan impactante como irreal de todos modos dejaría sembrado el impacto necesario para jalar votos.

Ni duda cabe: los candidatos saben que el prometer no empobrece, pero bien que les ayuda a conseguir el cargo al que aspiran y en el que poco importa el cumplir, porque hacerlo o no hacerlo no los aniquila.