Por Victoriano Martínez

El Periodismo está de luto. Don Javier Darío Restrepo murió la tarde de este domingo en Bogotá, Colombia, a la edad de 87 años.

Más de 60 años de su vida los dedicó al Periodismo. Desde hace más de 25 años promovió por todo el mundo de habla hispana el ejercicio ético del Periodismo. Con sus talleres de Ética Periodística dejó una huella que también alcanzó a San Luis Potosí.

El 28 de febrero de 2004, con el apoyo del Centro de Periodismo y Ética Pública (CEPET) y el Centro Knight de Periodismo para las Américas de la Universidad de Texas en Austin, impartió en el área de Postgrado de la UASLP el taller regional Periodismo y Credibilidad.

Para entonces, Don Javier ya era el máximo exponente de ética periodística de habla hispana. Su visita era la oportunidad para que la prensa potosina iniciara un ejercicio de autocrítica: analizar y valorar la credibilidad, que constituye la esencia del Periodismo.

Que Don Javier recorriera distintas ciudades con sus talleres no era producto del azar. Para quien logró atraer aquel taller a San Luis Potosí se abría la esperanza de que Don Javier lograra impulsar un ejercicio periodístico que buscara la mejora continua, luego de que la prensa potosina viviera en la década de los 90 su peor crisis de credibilidad.

Por eso una condición para la realización de ese Taller aquí fue el compromiso para que los organizadores recorrieran todos  los diarios y noticieros de radio y televisión para que la mayoría de los participantes fueran representantes de los medios locales.

Esa labor se cumplió, pero el resultado sólo evidenció que ni los directivos ni los periodistas en funciones en aquel momento tuvieron el más mínimo interés en aprovechar una oportunidad, como sí ocurrió desde muchas partes del país –y del interior del Estado–, de donde llegaron solicitudes para ser aceptados en el Taller.

En una comida en casa de un empresario unos días antes del Taller, a la que asistieron Florencio Ruiz de la Peña, entonces director de Pulso, y Alejandro Leal Tovías, entonces director de San Luis Hoy, uno de los comensales hizo notar, a propósito del taller de Don Javier, la falta de interés de los directivos en la capacitación sobre la ética periodística.

“Sí nos invitaron”, se apresuró a aclarar Leal Tovías, “y ya di la instrucción para que ese día se cubra la nota”. El taller no tenía mayor atractivo para aquel director de periódico que el de considerar que un personaje importante visita la ciudad para dar una de sus pláticas sobre ética periodística, como si no fuera algo que le incumbiera a su diario.

En el taller con Don Javier participaron tres periodistas de Rioverde, cuatro de la ciudad de México, y uno de cada una de las ciudades de Querétaro, Reynosa, Guanajuato, Monterrey, Guadalajara y León. Hubo diez participantes de esta ciudad: dos de la Universidad del Centro de México, dos de pequeñas revistas independientes, uno de la UASLP y cinco que eran parte del grupo organizador.

Aquel 28 de febrero de 2004, Don Javier sembró aquí un puñado más de semillas para un ejercicio ético del periodismo que se dispersaron al menos hacia otras ocho ciudades. Una de las participantes fue Marcela Turatti, ganadora del Premio Gabriel García Márquez a la Excelencia Periodística en 2014.

Apenas el pasado viernes, en el último día del 7o Festival Gabo de Periodismo, en Medellín, Colombia, Don Javier Darío Restrepo presentó su último libro, La Constelación Ética, en el que relata su propia experiencia en el reconocimiento y evolución del concepto de la ética periodística a lo largo del tiempo.

Una huella consultable más de su andar en favor de promover el ejercicio de un Periodismo ético, que si a partir de ahora ya no lo podrá hacer de manera presencial, siempre estará presente con las advertencias que dejó como legado.

“La falta de identidad profesional es la mayor falta ética del periodista”, advirtió recientemente.

Su paso por San Luis Potosí dejó exhibida una prácticamente generalizada falta de compromiso con el Periodismo que, todavía hoy, hace necesario que quienes formamos parte del gremio tengamos en cuenta de manera permanente su recomendación:

“Parece fundamental preguntarnos de vez en cuando para qué somos periodistas”.