Los intentos por “tocar” la Sierra de San Miguelito no cesan

Por Victoriano Martínez

Si la consigna “la Sierra de San Miguelito no se toca” abrió paso a su declaratoria como Área Natural Protegida en 111 mil 160.44 hectáreas, la ambición depredadora de algunos sectores inmobiliarios no cesa en sus intentos por tocarla por algún lado para lograr sus desproporcionados negocios.

Este viernes 6 de noviembre, Arturo Medina, comisariado ejidal de Guadalupe Victoria y su Anexo La Cruz, denunció maniobras de invasión dentro del territorio de su Ejido, en torno al Santuario del Desierto, que se encuentra dentro del polígono del Área Natural Protegida.

Se trata de una invasión con maquinaria pesada con identificaciones correspondientes a la empresa constructora Jaguar, que abría un camino muy cerca del Santuario del Desierto, sin mediar aviso a las autoridades ejidales, mucho menos presentar algún documento de autorización para los trabajos.

Al pedir explicación a los trabajadores, uno que se identificó como Javier Gómez se limitó a decirles que abrían un camino para conectar con una vivienda que se construiría en la zona, sin importarle la invasión al territorio ejidal.

No es la primera vez que Guadalupe Victoria y su Anexo La Cruz enfrentan un intento de invasión, pero tampoco es el único caso en el que aparece la constructora Jaguar en atentados contra propiedades ejidales, en todos los casos como operadora del Grupo Valoran y sus filiales.

La constructora Jaguar, sobre la que los Guardianes de la Sierra de San Miguelito ubican como uno de los propietarios al cantante Julión Álvarez, recientemente participó en el intento de destrucción del Cerro Gordo en el ejido del mismo nombre en el municipio de Zaragoza y es una de las que participan en la construcción de la autopista de cuota a Matehuala.

Los intentos de despojo de tierras de Guadalupe Victoria y su Anexo La Cruz han sido permanentes para explotar su territorio con zonas habitacionales, expropiaciones de carácter religioso y hasta con un desarrollo turístico en torno al Santuario del Desierto, sin que hasta ahora hayan permitido que se concreten,

Entre 2006 y 2017 el ejido Escalerillas y grupos de fraccionadores intentaron apoderarse de 127 hectáreas donde se encuentra el Santuario del Desierto, que finalmente les fueron reconocidas y entregadas a Guadalupe Victoria por el Tribunal Unitario Agrario en marzo de 2017.

Entre 2012 y 2017, cerca de 400 hectáreas fueron objeto de un intento de despojo por parte del padre Eduardo Córdova, mediante un procedimiento de nacionalización de las tierras en el entorno del Santuario del Desierto, pero el decreto fue anulado por los ejidatarios vía amparo en 2017.

Las 127 hectáreas del Santuario del Desierto fueron incorporadas en 2021 a los programas de desarrollo urbano a pesar de formar parte del territorio del municipio de Mexquitic de Carmona por ser parte de Guadalupe Victoria y su Anexo La Cruz.

Fue un intento más para abrir la posibilidad de que como parte del municipio de San Luis Potosí fuera factible que en torno al templo se desarrollara un complejo religioso, cultural, ecológico y recreativo por parte de empresarios del Grupo Meta, sin tomar en cuenta a los ejidatarios.

La resistencia de los ejidatarios de Guadalupe Victoria y su Anexo La Cruz les ha permitido revertir intentos de fraccionadores por apropiarse de su territorio. En 2016 evitaron que el grupo Habi S.A. de C.V. invadiera aproximadamente 30 hectáreas para construir un fraccionamiento denominado Peña Blanca.

En 2022, José Santos Alonso Santos, descendiente del cacique Gonzalo N. Santos, pretendió urbanizar 235 hectáreas en la zona, que no sólo invadían propiedades privadas, sino también una franja de 17.2 hectáreas de Guadalupe Victoria, incluidas varias parcelas y viviendas de un centro de población.

En septiembre de 2023 repelieron otro intento por despojarlos de 200 hectáreas a través de una escritura que señalaba el predio como fuera de su territorio, pero las coordenadas lo delimitaban dentro.

El intento de nueva invasión iniciado esta semana muestra confabulación entre empresarios inmobiliarios y desarrolladores como el grupo Valoran con el gobierno del Estado, delegados de dependencias federales como el Registro Agrario Nacional, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y las autoridades ejidales de Escalerillas.

Las viejas rencilla con el Ejido de Escalerillas, al que vencieron en juicio por el reconocimiento de la propiedad de las 127 hectáreas del Santuario del Desierto, son un antecedente que eleva la posibilidad de enfrentamientos si quienes intentan el despojo recurren a enviar grupos de choque de ejidatarios de Escalerillas para repeler la resistencia de los ejidatarios de Guadalupe Victoria.

La invasión y las actividades prohibidas en la zona del Área Natural Protegida ya fueron denunciadas ante las autoridades del sector en tanto que se ha pedido la intervención de la Secretaría de Gobernación, ante el riesgo de que las maniobras de invasión provoquen confrontaciones.

Guadalupe Victoria y su Anexo la Cruz ha sido donde más en serio se han tomado la consigna de que la Sierra de San Miguelito no se toca, lo que muestra el grado de desesperación por parte de los depredadores ambientales por invadir y aprovechar territorios sociales, incluso por encima del decreto de Ára Natural Protegida y su Programa de Manejo.