Estela Ambriz Delgado
Juan Felipe Cisneros Sánchez del Observatorio Indígena Mesoamericano (OIM) hizo un llamado a las y los empresarios hoteleros, dueños de agencias operadoras y prestadores de servicios turísticos, para que se pronuncien y se sumen a la defensa contra el fracking en la Huasteca potosina, dado que las consecuencias de esto impactarían directamente a su actividad.
El activista destacó primordialmente el esfuerzo de quienes, desde el sector turístico y de servicios, trabajan para dar a conocer la belleza, la calidez y el patrimonio biocultural de la Huasteca potosina, y señaló que la región enfrenta un desafío histórico, dado lo que se proyecta en el Plan Estratégico 2025-2035 de Pemex.
Indicó que, los planes y la ambigüedad en torno a la reactivación de proyectos de exploración y explotación de hidrocarburos no convencionales por parte del gobierno federal y la paraestatal, amenazan con alterar de manera irreversible el equilibrio hídrico, social, económico y ambiental de la región.
“Ante un reto de esta magnitud, entendemos que la defensa del territorio no es tarea de un solo sector, sino un compromiso compartido que nos convoca a la unidad. El éxito de la hotelería y la riqueza de la vida comunitaria en la Huasteca dependen exactamente de lo mismo: la salud de nuestros ecosistemas. Las cascadas que maravillan a los visitantes y los ríos que nutren a nuestros cultivos corren por el mismo subsuelo kárstico”.
En este sentido Cisneros Sánchez argumentó que el fracking, por su enorme demanda de agua y los riesgos de contaminación que conlleva, representa una amenaza común. Por ello, conminó a cuidar el agua, tanto para proteger el sustento de las familias campesinas, como al mismo tiempo, garantizar la viabilidad de las empresas turísticas.
Precisó que frente a proyectos de auge y caída como la industria petrolera, que genera dinámicas de fractura social y degradación ambiental a corto plazo, el turismo de naturaleza y cultura ha demostrado ser una alternativa económica permanente y noble.
“Creemos en un turismo que respeta los tiempos de la tierra y la dignidad de los pueblos originarios. Si trabajamos de la mano, podemos consolidar un modelo económico que demuestre que conservar el entorno es mucho más rentable y justo que destruirlo”.
En representación del OIM reiteró que, este reconoce y valora el rol de las cámaras empresariales y las asociaciones locales como generadoras de empleo y desarrollo, y por ello les invitan a sumar su voz a la de las autoridades ejidales y tradicionales.
“Cuando el sector empresarial y las comunidades indígenas caminan en la misma dirección para defender el agua, el mensaje hacia las instituciones federales y estatales adquiere una legitimidad y una fuerza que no puede ser ignorada. La Huasteca potosina es la casa que compartimos y el legado que dejaremos a las siguientes generaciones. Confiamos en que la sensibilidad, el compromiso social y la visión de futuro del sector turístico nos permitirán tejer una alianza sólida y fraterna por la vida, el agua y el territorio”, finalizó.





