Por Victoriano Martínez

Si un afán condiciona los actos de esos funcionarios que se suben a un pequeño ladrillo y se marean es el de pretender ser recordados por la población cuando ya esté privada de su presencia en el cargo: los diputados encontraron su motivo y se proclamarán como “LXII Legislatura, Primera Legislatura Paritaria del Estado de San Luis Potosí”, por supuesto, con sus nombres en una placa.

Su mérito: les tocó ser parte de la Legislatura en la que desembocó la centenaria lucha de las mujeres por sus derechos y, aunque así lo reconoce en la iniciativa presentada por la diputada Marite Hernández Correa, poco aporta para acreditar que en su desempeño honraron tales antecedentes.

Dejar sus nombres plasmados en letras de bronce no ha sido un anhelo exclusivo de los diputados actuales.

El 6 de junio de 1990, también a tres meses de terminar su periodo, los integrantes de la LII Legislatura alcanzaron esa gloria, al inaugurar el actual edificio sede del Congreso del Estado en Plaza de Armas, que antes era la sala de Arte Infantil del DIF estatal y previamente el Teatro Azteca. La actual sede del Poder Legislativo se estrenó con placa asegurada para aquellos diputados.

La LV Legislatura también logró colocar una placa con sus nombres, aunque no en la sede de la Plaza de Armas, sino en el edificio que hoy ocupa la Auditoría Superior del Estado en Vallejo No. 100, que fue adquirido para establecer la primera sede alterna para las oficinas de los legisladores.

Aunque la LVII Legislatura adquirió el inmueble que ocupó el Poder Judicial en Vallejo No. 200, actual sede de las oficinas de los diputados, en esa ocasión no se colocó placa alusiva que perpetuara en bronce los nombres de quienes la integraron.

Pocas Legislaturas logran motivos y razones para ser recordadas, y es más fácil que lo hagan por escándalos o actitudes de sumisión al Ejecutivo.

Por ejemplo, para muchos potosinos la expresión ecuación corrupta remite de inmediato a recordar a personajes como Oscar Bautista, Manuel Barrera Guillén, Enrique Flores Flores y J. Guadalupe Torres Sánchez (hoy anticipado secretario de Gobierno). Tal vez no piensen en la LXI Legislatura, pero la recuerden como la Legislatura más corrupta de la historia.

Es más fácil que los diputados de la actual Legislatura sean recordados por haber sido los primeros a quienes el gobernador les pudo repetir varias veces la misma cucharada para un nombramiento y se la tragaron con muy poco gesto. Al menos dos casos: los nombramientos de Javier Delgado Sam en el Consejo de la Judicatura y de Felipe Aurelio Torres Zúñiga en la Fiscalía Anticorrupción.

También es más fácil que los actuales diputados, que aparecerán en la placa auto aprobada por unanimidad en sesión con 22 asistentes, sean recordados por haber provocado que las elecciones de este 2021 se desarrollaran con la Ley Electoral de 2014, por no atender los derechos de los indígenas y otros grupos vulnerables a ser consultados en la aprobada el 30 de junio de 2020.

Por cierto, la única acción que Hernández Correa cita en su iniciativa que podría calificar como mérito para aparecer en una placa es que “apenas el recién pasado 30 de junio del año en curso, se aprobaron las reformas electorales necesarias para regular la violencia política contra las mujeres por razón de género y para garantizar la paridad no sólo en candidaturas, sino también en la integración del Congreso del estado y de los ayuntamientos, pugnando por la participación activa de las mujeres en la vida pública y política”.

Lo plasmó en su iniciativa el 6 de agosto de 2020 y lo leyó como un mérito en la sesión de este jueves. Lo que omitió es que ese acto reivindicativo de las mujeres ya no existe. Fue anulado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) el 5 de octubre de 2020 por no respetar derechos reivindicativos de otros grupos vulnerables: los indígenas y los discapacitados.

Sí, a la actual le tocó ser la primera Legislatura con paridad de género producto de un proceso histórico y social, y no del esfuerzo exclusivo de quienes la integran, a menos que pudieran presentar un recuento convincente sobre las acciones legislativas que hayan favorecido los derechos de las mujeres.

Registrarla como “LXII Legislatura, Primera Legislatura Paritaria del Estado de San Luis Potosí” reconoce la lucha feminista. Plasmar los nombres de quienes la integran resulta un exceso… sobre todo cuando el acto reivindicativo que presumen pasó por encima de los derechos de otros grupos vulnerables, lo que provocó su invalidez por parte de la SCJN.