Por Victoriano Martínez

¿Qué cambió?, le preguntó un sorprendido Carlos Loret de Mola a un Octavio Pedroza muy diferente a aquel que a principios de diciembre se encontró con Ricardo Gallardo Cardona, a quien le dijo “llévale un gran abrazo (a Ricardo Gallardo Juárez), por favor, ya sabes que le tengo un gran respeto, igual a ti, cuídate mucho”.

En la entrevista con Loret de Mola, casi cinco meses después, Pedroza consideró a Gallardo Cardona como delincuente, corrupto y que se presume que es narco.

En el programa identificado como Capítulo 42 de Latinus tenían previsto entrevistar a los tres candidatos punteros por la gubernatura en el Estado: sólo aceptaron Pedroza, de la coalición Sí por San Luis, y Mónica Rangel, de Morena. Gallardo Cardona evadió la entrevista, pero estuvo muy presente en las referencias de sus contrincantes.

¿Qué cambió? Es la pregunta obligada ante los planteamientos hechos por Pedroza y Rangel con relación a Gallardo Cardona, a 56 días de iniciada la campaña por la gubernatura sin que ninguno de los dos hubiera hecho señalamientos tan fuertes contra el candidato de la coalición PT-PVEM.

Pedroza estableció incluso que faltó voluntad para llegar a fondo en las investigaciones contra Gallardo Cardona y la gallardía en pleno, porque “debió irse a fondo y debió haberse llegado hasta las últimas consecuencias para que pudiera finalmente la justicia determinar la resolución de este proceso que inició y que por imperfecciones en el debido proceso, pues terminó en su liberación”.

El candidato de la coalición Sí por San Luis acusó al gobernador Juan Manuel Carreras López de permitir que el “fenómeno llamado la gallardía” asentara sus reales en San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez y pretenda extenderse en todo el Estado.

Por su parte, Mónica Rangel prácticamente dividió a los contendientes en dos grupos: aquellos que deben ser tomados en serio por la ciudadanía, y el que representa un peligro por sus antecedentes y que, sin mencionarlo en su primera respuesta, lo define –a petición del entrevistador– como el enemigo a vencer.

“El enemigo a vencer es la impunidad, y la delincuencia, la inseguridad, todo lo que representa aquello que está doliendo a las y los potosinos, y que sabemos perfectamente quién ha estado durante varios años en esa situación”, dijo.

Para reafirmarse como la candidata de la Cuarta Transformación, Rangel recordó el episodio cuando, en campaña por la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador dijo aquí que se había enfrentado a la gran mafia del poder, con mayor razón a la gallardía. “Imagínense si he enfrentado a Salinas y a Fox y a Calderón y a Peña que no vaya a poder enfrentar a mafiosillos”, dijo.

“Él definió muy bien, un mafiosillo, así lo determinó, así lo dijo de manera muy clara, muy puntual y por eso es que en San Luis no se da esa alianza (Morena-PVEM)”, dijo. “Eso es más que claro, más que determinante y la única candidata que realmente representa la Cuarta Transformación, que representa a Morena, que representa los bienes y los intereses de la gente del pueblo pues es la doctora Mónica”.

¿Qué cambió? O el entrevistador se encargó de llevar las entrevistas por esa ruta. O después de 56 días de campaña ambos candidatos coinciden percatarse de que el derroche de recursos de Gallardo Cardona y dádivas condicionadas como La Cumplidora los pone en desventaja. O ambas…

Lo cierto es que las entrevistas marcarán –en tanto sean consistentes en sus nuevas posturas durante los 33 días que le quedan a la campaña– un giro que llevará el discurso a un escenario similar a la confrontación de 2018 entre Xavier Nava Palacios y Ricardo Gallardo Juárez, que en el proceso en curso, el candidato morenista a la alcaldía era el único en esa postura.

Un escenario tan similar que, como su padre en 2018, ahora Gallardo Cardona evita enfrentar situaciones en las que no le resultaría fácil responder a cuestionamientos sobre su pasado. Evitar la entrevista con Loret de Mola presagia que evitará participar en los debates, más ahora con la nueva postura de Pedroza y de Rangel.

¿Qué cambió?

Octavio Pedroza asegura que “es tiempo de que la ciudadanía, hoy a escasos 30 y tantos días de la elección sí se pueda establecer este contraste entre una opción que representa el futuro sólido de estado de derecho para nuestro estado y la antítesis que es lo que representa Ricardo Gallardo”.

Aunque ambos candidatos evitaron mencionar resultados de encuestas, Pedroza tácitamente aceptó que Gallardo Cardona le lleva ventaja, en tanto que Rangel se aferró a considerarlas instrumento para definir estrategias de campaña y afirmó que la competencia está entre ella y el abanderado de la coalición Sí por San Luis.

Gallardo Cardona se ha encargado de difundir encuestas en las que lleva una gran ventaja, y seguramente en otras encuestas también aparecerá así. Se trata de un elemento más de similitud con la contienda del 2018. Gallardo Juárez se mantuvo como puntero en las encuestas, se asumió como el candidato a vencer y evitó los debates… un triunfalismo que pagó caro.

¿Qué cambió?

¿Acaso de pronto Pedroza y Rangel se percataron al mismo tiempo de la efectividad de la estrategia de Nava Palacios hace tres años y la pretenden replicar? Si ambos la retoman, ¿quién la capitalizaría o sería un factor para un resultado diferente?

Haya cambiado lo que haya cambiado, las posturas expuestas en Latinus 42 por Pedroza y Rangel abren un nuevo episodio en unas campañas insulsas que hasta ahora sólo se han destacado por los excesos de Gallardo Cardona y una autoridad electoral que brilla por su ausencia.

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(Entrevistas a partir del minuto 17:36)