Fernanda Durán
Desde congelar incrementos salariales para mandos medios y superiores, la eliminación de celulares institucionales, la reducción significativa de vehículos asignados a funcionarios y la continuidad en el congelamiento de cuotas estudiantiles, son parte de las medidas de contención financiera que, según el rector Alejandro Zermeño Guerra, ha implementado la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) frente a los riesgos estructurales que la propia institución ha advertido en sus presupuestos durante los últimos años.
Cuestionado sobre qué cambió realmente tras la crisis financiera de 2025 para evitar un escenario similar, Zermeño sostuvo que, además de las gestiones externas relacionadas con el convenio de financiamiento Federación-Estado, la universidad ha mantenido una política interna de austeridad enfocada en reducir gasto administrativo y contener presiones presupuestales.
“Tenemos cinco años que no ha habido incrementos salariales a mandos medios y superiores”, explicó, al detallar que esta política se complementó con la eliminación de gastos como celulares institucionales y una disminución importante en la flotilla vehicular de funcionarios.
El rector señaló que estos ajustes buscan generar ahorros en un contexto donde la universidad también ha sostenido, desde 2020, una política de no incrementar cuotas de ingreso y reinscripción para estudiantes, pese a la inflación acumulada y mayores costos operativos.
Según explicó, esta decisión responde al principio de gratuidad progresiva en educación superior, aunque también implica presiones para la institución, ya que en términos reales los estudiantes actualmente pagan entre 20 y 22 por ciento menos que hace cinco años.
Las propias proyecciones presupuestales de la universidad han advertido que este congelamiento, sumado a la falta de un fondo federal y estatal compensatorio derivado de la reforma de gratuidad de 2019, ha significado una pérdida acumulada de cientos de millones de pesos en ingresos no percibidos.
A ello se agrega otro problema recurrente identificado por la UASLP: subsidios públicos que crecen por debajo de la inflación real, lo que reduce poder adquisitivo y presiona áreas como mantenimiento, pensiones, renovación de equipos y expansión académica.
Pese a ello, Zermeño no planteó cambios de fondo en el modelo financiero universitario ni ajustes al esquema de cuotas, sino una estrategia centrada en austeridad administrativa, ahorro interno y continuidad de gestiones ante autoridades federales y estatales para asegurar convenios de financiamiento.
Este posicionamiento ocurre después de que, en su segundo informe del periodo 2024-2028, Zermeño colocara la situación financiera universitaria como uno de los ejes centrales de su mensaje institucional, al advertir públicamente que la casa de estudios enfrenta presiones externas a través del presupuesto, retrasos en recursos e intentos de injerencia que pueden afectar su autonomía.





