Las segundas partes

Alejandro Rubio

Las segundas partes nunca fueron buenas, es una frase que se escucha mucho en el mundo de la literatura y el cine. Se refiere a que, en ocasiones, es mejor respetar y honrar el éxito de la primera obra, en lugar de intentar prolongarlo con una secuela que arruine el recuerdo de la anterior.

En estos momentos bien vale recordar una de las veces en las que la gallardía intentó tener una segunda parte que resultó desastrosa y los obligó a mantenerse bajo una piedra durante algunos años (ya luego entendieron que era mejor hacer otra saga diferente).

Me refiero a la vez en la que Ricardo Gallardo Juárez buscó la reelección por la alcaldía de la capital potosina.

En aquella ocasión los números hablaban. No había encuesta que no le diera la victoria a Gallardo Juárez (hasta las aparentemente fiables). Desde meses antes parecía que el resultado estaba escrito. No solo se presagiaba la victoria, sino una paliza contra su más cercano contrincante, Xavier Nava. Aparentemente, más de la mitad de la votación estaría destinada para los amarillos (52.7%), y una “nada” para los azules (16%).  La gallardía estaba por afianzarse la capital por tres años más, pero algo pasó…

El 1 de julio de 2018 se asestó uno de los más grandes golpes que se le ha dado al movimiento gallardista, a tal grado de que aparentaba haber muerto.

Xavier Nava les quitó la alcaldía capitalina con 153 mil votos, contra 89 mil de Gallardo Juárez. Los presagios eran ciertos, fue una paliza, pero el ganador fue distinto.

No se ha estudiado lo suficiente ese acontecimiento para saber qué ocurrió, porque incluso había espectaculares en las calles con la frase “ya ganamos”, en las que aparecía Gallardo victorioso.

Sí, claro, generar ese ambiente y pensamiento de triunfo y de que se está hasta arriba en las encuestas es parte de la campaña, pero estaba tan bien construido que parecía una realidad. Con el clientelismo que habían construido en la capital, no había quién le hiciera frente.

Pero no fue así.

El golpe fue tal que Gallardo Juárez esperó más de un mes para reincorporarse al Ayuntamiento tras la licencia que había solicitado para competir en las elecciones.

Después de eso y una vez concluido su periodo, no volvió a aparecer públicamente hasta la campaña de 2021, cuando su hijo, Ricardo Gallardo Cardona, compitió y ganó la gubernatura de San Luis Potosí.

Aunque aún falte un año para la elección, las sensaciones de hoy me recuerdan a las de aquel lejano 2018, cuando parecía que tenían todo de su lado: el poder, el presupuesto, los programas sociales, la campaña adelantada, pero la gente les dijo que no.

Al final, hay que darnos cuenta de que todo lo que vemos sobre ellos en redes sociales y en las calles es una campaña, algo inventado para intentar influir en nosotros, en nuestra percepción y en nuestra opinión. Nadie puede ganar una elección con tanta antelación, pero sí la puede perder desde ya. Con decisiones y acciones muchos han sepultado sus aspiraciones sin si quiera competir.

Hoy todo apunta a que será Ruth quien encabezará la secuela de la gallardía en la gubernatura, que tienen controlado cada espacio del estado y han construido una maquina clientelar tan grande, que no habrá rival que les haga frente… pero esa película ya la vivimos en el 2018.

A la par también hay otra cinta que desarrolla su segunda parte… la que produce Morena y su tan mencionada alianza con el Partido Verde.

Ya en una ocasión armaron todo para dejarle el camino abierto a Gallardo Cardona.

Un show completo en el que parecía que habría competencia interna, cuando ya todo estaba armado. No hubo coalición, pero desde el partido guinda sí se operó para que la gallardía no tuviera problemas.

Enviaron candidatos que ya eran perdedores desde que se anunciaron. Mónica Rangel y Xavier Nava estaban enviados a limpiarle el camino a la gallardía.

A estas alturas, todo parece que Morena intentará replicar la misma fórmula que en el 2021 avaló López Obrador, para mantener la mayoría calificada en el Congreso de la Unión.

Es un hecho que, aunque lo ha intentado, Morena no se ha podido sacudir al Partido Verde y aún debe poner como moneda de cambio a San Luis Potosí en las negociaciones.

Pero deben recordar que nada ocurre dos veces de la misma forma.

Las urnas hablan y reflejan el hartazgo y el mal trato que se le ha dado a la gente.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.