Morena le hizo el vacío a Morena

Fernanda Durán

La división del grupo parlamentario de Morena en el Congreso local no es ninguna novedad. Durante prácticamente toda la Legislatura, sus integrantes han dado muestras de que compartir las mismas siglas no necesariamente significa compartir una agenda, mucho menos reconocer una misma conducción política. Sin embargo, lo ocurrido este miércoles durante la elección del fiscal anticorrupción dejó al descubierto algo más que sus diferencias internas: el costo de no ponerse de acuerdo cuando los votos realmente importan.

Cinco de sus diputados estuvieron ausentes durante la votación en la que Benjamín Pérez Álvarez, hasta hace unos días secretario general del Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez, fue elegido para encabezar la Fiscalía Anticorrupción. El único morenista que participó fue su coordinador parlamentario, Roberto García Castillo, conocido como El Gallo, quien anuló su voto.

Lo interesante no es únicamente que sus compañeros lo dejaran solo, sino lo que habría ocurrido si hubieran estado presentes.

De los 27 diputados que integran el Congreso, únicamente 21 participaron en la elección. En la urna se contabilizaron 17 votos a favor de Pérez Álvarez y cuatro nulos, aunque al anunciar el resultado final se habló de 18 sufragios favorables y tres votos nulos.

Con 21 legisladores presentes, bastaban 14 votos para alcanzar la mayoría calificada. Pero si los cinco morenistas ausentes hubieran asistido y votado nulo, como su coordinador, habrían sido 26 presentes y se habrían necesitado 18 votos favorables.

Es decir, los 17 registrados durante el escrutinio no habrían sido suficientes. Y eso sin contar a la diputada priista Frinné Azuara Yarzábal, quien tampoco estuvo presente por cuestiones de salud.

Entre las explicaciones que circulan dentro del propio Congreso hay dos lecturas. Una apunta a la falta de operación política de Roberto García Castillo, cuya coordinación parece tener cada vez menos capacidad para mantener unido al grupo parlamentario. La otra señala a los propios diputados, que han encontrado en sus diferencias internas una justificación para actuar por separado, incluso cuando eso termina beneficiando a las fuerzas políticas con las que supuestamente mantienen diferencias.

En conversaciones sostenidas alrededor de esta elección, surgió una versión particularmente reveladora: el coordinador habría sido dejado solo incluso en una reunión previa del grupo parlamentario, donde se pretendía comunicar la postura que asumirían frente a la terna enviada por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona.

Entre las justificaciones que algunos legisladores dieron por su ausencia durante la votación en el Pleno estuvieron compromisos previos y la expectativa de que la sesión comenzara a las diez de la mañana, como ocurre habitualmente, cuando en esta ocasión había sido convocada a las nueve.

También hubo quienes señalaron que el Congreso adelantó la votación al omitir la presentación de cuatro iniciativas y sus respectivas exposiciones, lo que habría modificado el tiempo que algunos diputados calcularon para incorporarse.

Uno de los momentos más ilustrativos fue la llegada de Emilio Rosas Montiel, quien apareció cuando la votación prácticamente había concluido. Con cierta timidez y sin demasiada prisa, intentó incorporarse, pero de inmediato las diputadas Aranza Puente Bustindui, del Partido Verde, y Sara Rocha Medina, del PRI, le insistieron al presidente de la directiva que ya no podía votar, pues la urna había sido retirada para realizar el conteo. Llegó, pero su voto ya no alcanzó a entrar.

La explicación puede ayudar a entender el retraso, pero no resuelve el problema político: cinco integrantes de una misma bancada no estuvieron cuando su coordinador participaba en una de las decisiones más relevantes de la jornada.

Y aunque algunos se incorporaron posteriormente a los trabajos legislativos como Emilio Rosas, Gabriela López Torres, Nancy Jeanine García y Carlos Arreola, para entonces la elección ya estaba resuelta.

Dentro de Morena tampoco existe una sola lectura de lo ocurrido. Hay quienes reconocen que el episodio podría generar un reclamo desde la dirigencia, mientras otros insisten en que el problema de fondo es la ausencia de una coordinación capaz de comunicar acuerdos, construir consensos y mantener una posición conjunta.

No es difícil entender por qué cada uno como Arreola Mallol y Gabriela López Torres han mantenido posiciones propias dentro del grupo parlamentario; Emilio Rosas Montiel tiene aspiraciones y actividades relacionadas con la capital potosina, mientras que Cuauhtli Badillo Moreno también ha seguido una agenda particular.

Son trayectorias e intereses distintos que no necesariamente tendrían que representar un problema. La dificultad aparece cuando esa diversidad se convierte en incapacidad para actuar colectivamente. Porque una cosa es que Morena no sea un bloque uniforme y otra que, cuando llega una votación importante, ni siquiera consiga reunir a sus integrantes.

La elección de Benjamín Pérez Álvarez también dejó ver cómo las negociaciones políticas permiten construir mayorías en el Congreso, incluso con respaldos de distintas fuerzas partidistas. Mientras el bloque favorable a su nombramiento consiguió los votos necesarios, las ausencias de Morena redujeron el umbral de mayoría calificada.

La contradicción está en que algunos morenistas buscan evitar una confrontación abierta con el Gobierno del Estado para no quedar identificados con la oposición que encabezan el PAN y, desde su propia posición política, el alcalde Enrique Galindo Ceballos. Sin embargo, su ausencia terminó facilitando una decisión impulsada por el Ejecutivo estatal.

Esto no supone cuestionar la trayectoria de Pérez Álvarez, sino las condiciones políticas de su designación y la independencia que deberá mantener al frente de una institución encargada de investigar posibles actos de corrupción, incluso dentro del propio gobierno.

Más allá de si Roberto García Castillo tiene capacidad para conducir a su bancada o si sus compañeros reconocen su liderazgo, queda una pregunta: ¿a quién beneficia una bancada que no logra ponerse de acuerdo ni siquiera para estar presente?

Porque las ausencias también cuentan. Y este miércoles terminaron pesando tanto como los votos depositados en la urna.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente se desempeña como reportera en Astrolabio Diario Digital y ha colaborado en El Sol de San Luis, donde fue jefa de información. Su trabajo se enfoca en la cobertura de temas políticos, judiciales y derechos humanos, con experiencia en medios digitales e impresos.