Astrolabio

Antonio González Vázquez

A los del Gallardismo se les descompuso el panorama. Lo que antes era un optimismo desbordante se ha transformado en confusión e incertidumbre.

La presunta aplanadora pierde impulso; ya no parece ser una fuerza invencible: los está carcomiendo la preocupación por el presente y el futuro a corto plazo de uno de sus líderes.

Como que a los del Gallardismo les está pesando demasiado el pasado. Un pasado que les trae pésimos recuerdos y peores augurios. Ya se cayó la candidatura al Senado y aunque cambió de manos en uno de los miembros de la familia, no era eso precisamente lo que estaba planeado.

Al costal del gimnasio de box le ha ido mejor que al Gallardismo en los últimos días: desde que Ricardo Gallardo Cardona fue seleccionado como candidato al Senado, el mundo, literalmente se les ha venido encima.

Y lo peor es que el panorama aún se puede complicar más.

A Gallardo Cardona lo bajó el Comité Nacional del PRD porque era una candidatura insostenible habida cuenta de los conflictos legales que le pisan los talones al ahora ex candidato a la Cámara Alta.

La dirigencia nacional hizo todo lo posible por sostenerlo ante el abierto escándalo que rodeó desde el primer día al exalcalde de Soledad. En la alianza PAN-PRD-MC vieron con suma preocupación que perfiles como el de Gallardo Cardona no le abonarían nada a la candidatura presidencial de Ricardo Anaya.

Ya no se trataba solo de votos, sino de la mala imagen que la candidatura de Gallardo Cardona le estaría ocasionando a un de por sí desgastado Anaya.

Se trata de una derrota muy dolorosa para el Gallardismo.

De hecho, se puede percibir que la estructura del Gallardismo ya fue tocada, lo que supone que las anunciadas reelecciones de Ricardo Gallardo Juárez y Gilberto Hernández en San Luis y Soledad, no son ya tampoco nada seguro.

El bastión está debilitado y los ánimos deben andar por los suelos.

El escenario para las campañas no es precisamente ya de color amarillo avasallador, lo que sin duda podrá ser aprovechado por el PRI que irá por el triunfo en la elección al Senado.

Luis Antonio Mahbub parecería una montaña ante Ruth Miriam González Silva, la esposa de Gallardo Cardona, cuyo único mérito, es el de repartir los programas sociales en Soledad a través del DIF.

Ceder la candidatura a la esposa de Gallardo Cardona apunta a ser un error más que estrategia; les está ganando la soberbia y la ambición. Están haciendo ver al PRD como un partido cupular en manos de una familia, lo cual convierte a ese instituto político en facción.

Y las facciones, a estas alturas, no ganan elecciones.

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