La Plataforma Estatal de Transparencia
Alejandro Rubio
La transparencia es una cualidad que salva, incluso vidas; porque de alguna forma es lo opuesto a la corrupción que, incluso, mata.
Lamentablemente hoy las autoridades han convertido a la transparencia en un simple adjetivo sin sentido, un mero gafete que cualquiera puede imprimir y colgarse, a pesar de que sus acciones digan exactamente lo contrario, y hasta se esfuercen por enterrarla.
Ricardo Gallardo Cardona se dice transparente, a la vez que oculta contratos, esconde a sus proveedores y miente respecto al costo de sus obras.
Enrique Galindo Ceballos se dice transparente, pero organiza subastas con procesos opacos e irregulares, aprobados en fast track, sin informarle por completo a la población lo que está haciendo.
Hablo de ellos dos porque son las figuras que manejan los mayores presupuestos del estado y, también, quienes se cuelgan ese gafete de la “transparencia” con mayor regularidad.
No se puede ser transparente a medias, así como tampoco se puede ser mentiroso a medias. Es o no es.
A Galindo se le desmorona el discurso de la transparencia con ese tipo de “detalles” que suele ejecutar por debajo del agua con el aval de su Cabildo a modo.
Sí, están publicados los egresos del Ayuntamiento, pero ese intento de ser transparente se cae cuando arma toda una subasta a oscuras y de repente ya anda vendiendo predios de la ciudad como si fueran enchiladas, sin haber cumplido con cada paso del proceso.
Sobre Gallardo ni si quiera hace falta decir por qué no es transparente. Esos pedazos de fierro sobre cada puente nuevo de la ciudad no se pagan solos. ¿Cuánto costaron? ¿A quién se le pagaron? Nadie sabe, nadie supo y, por lo visto, nadie sabrá.
El negociazo que se hace en cada edición de la Feria Nacional Potosina también da mucho de qué hablar. ¿Cuánto dinero entra? ¿Cuánto dinero sale? Ni idea… y cuando se les pregunta, pareciera que ellos tampoco la tienen o se hacen los que no.
Hoy se vive un momento crítico para la transparencia en San Luis Potosí y no por la desaparición de la Comisión Estatal de Garantía de Acceso a la Información Pública (CEGAIP), esa ya estaba muerta hace mucho tiempo, sino por el riesgo de que se lleve enredada a la Plataforma Estatal de Transparencia, esa piedrita en el zapato de todas las instituciones, dependencias y ayuntamientos.
Porque, aunque la utilicen para simular o ni si quiera la utilicen, sigue cumpliendo su función: exhibirlos.
Los números, los porcentajes y los formatos no mienten. Aunque se pueda conseguir un 100 por ciento de cumplimiento en la plataforma con solo cargar archivos de Excel vacíos, basta con descargarlos y abrirlos para empezar a desnudar la realidad. Esa es la ventaja.
No engañan a nadie más que a ellos mismos.
El discurso puede ser uno, pero verificar cada dicho en la plataforma es un golpe de gracia.
Y por eso está en riesgo. Porque a los únicos que les beneficia la Plataforma es a los ciudadanos. A quienes se interesan en vigilar que el trabajo se haga bien y que el dinero se gaste en orden.
Al que nada debe nada teme, dicen por ahí. Tenga usted por seguro que, si un alcalde o gobernador no tuviera nada que ocultar, ningún problema tendría en transparentar, pero desde el momento en el que ocultan un solo número, comienza un ciclo de mentiras y engaños que nunca termina.
Y el ocultamiento comienza ahí, en la PET, en cada inicio de mes.
Hoy se han acumulado más de 10 años de información que debe resguardarse y seguirse actualizando. Es primordial que la plataforma se mantenga viva y en uso, porque es lo único que sigue exhibiéndolos, tal como son.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.






