Alejandro Rubio
A estas alturas poco se espera de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Sus últimas polémicas son más bien anécdotas de lo que pudo ser la institución que hoy encabeza por un segundo periodo Alejandro Zermeño Guerra, quien incluso trascenderá al gobierno estatal en turno.
Ya han transcurrido seis años de Zermeño Guerra en la Rectoría y los problemas de la UASLP y los reclamos de su alumnado son los mismos.
Principalmente una Defensoría de los Derechos Universitarios que no defiende a sus universitarios, en conjunto con la Oficina de la Abogacía General, dependencias que desde antaño habían sido utilizadas como instrumento de defensa de agresores, de ataque para víctimas y dilatadoras de justicia.
Hoy la situación no ha mejorado.
Desde la semana pasada, a través de redes sociales, se dio a conocer el caso de un alumno de la Facultad de Medicina que ya ha sido denunciado en dos ocasiones de violación.
Se advirtió a la UASLP sobre el riesgo de permitir que una persona con estas dos acusaciones termine sus estudios y consiga un título universitario con el que podrá estar en contacto directo con personas, especialmente mujeres.
La Oficina de la Abogada General de la UASLP emitió un comunicado en el que explica cada paso del proceso que ha llevado a cabo. No obstante, su justificación sí exhibe uno de los grandes reclamos que han hecho los estudiantes en este tiempo: la tardanza para la obtención de justicia.
El texto señala que la investigación inició en noviembre de 2025, es decir, hace ya siete meses.
Peor aún, señala que desde marzo se emitió un informe que dice que se encontraron elementos suficientes que hacen presumible la responsabilidad del estudiante señalado. Ya han pasado casi 3 meses completos de eso.
Aunque paso por paso se explique el procedimiento que se ha seguido, también exhibe la lentitud con la que avanza el proceso y el largo tiempo que deben esperar las víctimas para tener justicia en sus casos.
Uno de los compromisos que asumió Alejandro Zermeño en la Rectoría fue precisamente ese, otorgar celeridad a la resolución de las denuncias y garantizar una justicia más pronta. Porque de lo contrario, pareciera que las instancias se alinean para batear el bote lo suficiente hasta que las y los estudiantes se conviertan en egresados y, por lo tanto, el problema se haya esfumado, no por una solución, sino por una suerte del tiempo.
Este tipo de problemáticas parecía haber tocado fondo en octubre de 2025, cuando un paro cimbró a la UASLP, pero la realidad es que la institución mantuvo una postura seria mientras estuvo bajo la lupa en las semanas siguientes, pero al salir de los reflectores, volvió a tomar esa postura pasiva que tanto ha caracterizado a la gestión de Zermeño Guerra.
A dos años de que termine su administración, parece que la situación no cambiará.
El monstruo de la UASLP seguirá siendo eso, un monstruo inamovible, imposible de cambiar. Primero pareciera que es porque no pueden, pero después parece que es porque no quieren.
Así como la institución carga con un montón de problemas, también lleva consigo un sinfín de privilegios; para los acomodados, los aviadores, los investigadores, los familiares, los altos mandos, etc.
A la vez, la UASLP debe una explicación concisa sobre lo que ocurrió con el proyecto Distrito Santa Fe, aquel que iba a ser deportivo, pero después comercial, pero que siempre sí deportivo, pero que al final fue un engaño del hoy zar anticorrupción, Fabián Díaz de León, sin que hasta ahora se sepa en contubernio con quién al interior de la institución.
Después de aquel fraude y fracaso, no ha habido un plan B para conseguir los recursos que perdió la Universidad. Los estudiantes se quedaron colgados en esa oportunidad de aprovechar un nuevo espacio deportivo, junto a los recursos económicos que hubieran llegado.
La única solución que la institución ha encontrado a sus problemas es cerrarse. Ante la crítica, los cuestionamientos y las exigencias de una mejor universidad.
Ahora solo vemos una institución que pudo haber sido, pero que nunca fue.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.






