Por Victoriano Martínez

Entre La Mañanera del 21 de julio y la de hoy, el tema de la declaratoria de Área Natural Protegida para la Sierra de San Miguelito entró a la agenda pública nacional con tal empuje, que le pegó directo a la de por sí poco confiable sección de Quién es quién en las mentiras y, sobre todo, hizo visible la trascendencia de lo que se defina en favor de la protección del ecosistema que la Sierra representa.

La expectativa de la posible confrontación de argumentos entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y Ana Elizabeth García Vilchis por un lado, y la réplica solicitada –y hasta anoche sin respuesta del vocero presidencial– que pretende Julio Hernández López, dio paso, cual si velaran armas, a posicionamientos previos del replicante y de la titular de SEMARNAT, la cuestionada.

En entrevista con Hernán Gómez, en La Octava, María Luisa Albores González, titular de SEMARNAT, no sólo recurrió a medias verdades, sino que manipuló información para dar la impresión de que su dependencia trabaja efectivamente por la protección de la zona ecológica que lo requiere en la Sierra de San Miguelito.

Albores González aseguró que la propuesta inicial, al solicitar el apoyo federal, fue de 12 mil hectáreas. El dato coincide con la declaratoria estatal vigente de Área Natural Protegida, publicada el 20 de septiembre de 2018, como primera parte de un proceso estatal para proteger toda la Sierra. El gobernador Juan Manuel Carreras evadió ampliar la protección y le lanzó la bola a la Federación.

La pretensión estatal entonces era llegar a 68 mil hectáreas, aunque había otras posturas que indicaban más, sobre todo en las partes bajas por la repercusión en las escorrentías que cada vez provocan más inundaciones en la ciudad. Uno de los propósitos del estudio técnico justificativo es justo definir lo que debe protegerse y se llegó a 109 mil 636 hectáreas.

“Estamos hablando de las 12 mil que se pensaba en un inicio a 109 mil 636 hectáreas”, alardeó en falso la titular de SEMARNAT, con una agravante: en esas 109 mil 636 hectáreas excluyeron áreas que deben protegerse pero son de interés para empresarios inmobiliarios e incluyeron otras que no pertenecen a la Sierra, con tal de aparentar una voluntad de protección muy amplia.

Albores González dijo que en el 29 de enero se abrió la consulta pública con el estudio técnico justificativo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y continúa. Efectivamente en esa fecha se abrió la consulta, pero el documento establece como plazo de la misma 30 días naturales, que concluyeron el 28 de febrero.

César Sánchez Ibarra, director de Conservación para el Desarrollo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), quien acompañó Albores González en la entrevista, afirmó que se recibieron más de 2 mil propuestas y la consulta continúa. Nunca mencionaron alguna nueva publicación en el DOF que ampliara el plazo de la consulta.

Al tratar el punto de la exclusión de las mil 805 hectáreas para el proyecto inmobiliario Las Cañadas, Albores González recurrió a la típica postura burocrática de señalar que ignoran la existencia de esa intención de urbanizar porque no han recibido solicitud alguna de una manifestación de impacto ambiental.

“Cuando decimos que no vamos a dar permisos a algo que ponga en riesgo lo que es la parte ambiental de las futuras generaciones es porque lo estamos diciendo en serio”, aseguró como si todo se redujera a confiar en su palabra y no en los documentos y acciones descritas desde hace meses y, sobre todo, el aviso a las autoridades comunales de la exclusión de las mil 805 hectáreas.

Sánchez Ibarra aseguró que se protegerá la Cañada del Lobo, pero no exhibió planos del polígono a proteger que la incluyeran, como si su palabra bastara para desmentir el oficio que firmó y que dio lugar a que los comuneros acordaran en una cuestionada asamblea desincorporar las mil 805 hectáreas a favor de los desarrolladores inmobiliarios.

Tan la Cañada del Lobo está contemplada en el proyecto Las Cañadas, que en la promoción que del desarrollo inmobiliario que iniciaron en Facebook en septiembre pasado presumen que “la restauración de la Cañada del Lobo es un objetivo central en el proyecto, con esto se rehabilitará un espacio de alto valor para todos los potosinos”.

Tanto Albores González como Sánchez Ibarra aseguraron que ningún funcionario de esa dependencia tuvo relación o reuniones con parte de los interesados en el proyecto Las Cañadas.

No obstante, existe un video del inicio de uno de los recorridos de campo con comuneros de San Juan de Guadalupe en el que, en el minuto 1:47 se presenta José Tomás Velázquez, quien dice que apoyaron en el levantamiento de las 2,068 hectáreas para el proyecto y lo confirma el comisariado, quien dice que es de parte de los “ingenieros”, es decir, los desarrolladores inmobiliarios.

Son muchos los elementos, de testimonios de comuneros y documentales, por los que se ha criticado la actuación de la SEMARNAT. Sorprende que Albores González, ante el cuestionamiento sobre el porqué de las críticas, recurra el gastado recurso politiquero de afirmar que el tema “se ha politizado”.

Las armas expuestas por los funcionarios de la SEMARNAT ante Hernán Gómez hacen prever, si se le da el derecho de réplica a Julio Astillero, que el calificado como mentiroso por García Vilchis expondrá elementos en exceso, con algunas revelaciones incluso documentales, para probar que no mintió.

Le den o no el derecho de réplica, haber incluido a Hernández López en el Quién es quién en las mentiras habrá tenido como efecto –además de poner en la agenda pública nacional un tema tan trascendente para San Luis Potosí– obligar al presidente Andrés Manuel López Obrador a reiterar o no públicamente su compromiso con la Sierra de San Miguelito y, en general, con la ecología.

Una definición de postura que ha evadido López Obrador a pesar de que sus antiguos compañeros de lucha del Frente Amplio Opositor (FAO) lo han pedido, a través de mensajes en redes sociales y envío de escritos, desde el momento en que se conoció la determinación de excluir el área ambicionada por los desarrolladores inmobiliarios.

Hoy San Luis Potosí volverá a estar en La Mañanera en circunstancias que pondrán a prueba la apertura democrática de ese ejercicio de comunicación, en especial si la sección Quién es quién en las mentiras efectivamente busca que se conozca la verdad como ejercicio de auténtica comunicación social, o es sólo una forma más de propaganda gubernamental.