Frater Ignatius

Este antiguo juego es originario de África occidental y tiene una antigüedad de más de 3500 años. En Ghana es casi deporte nacional y en Costa de Marfil lo practican las personas de todas las edades. Con la influencia africana, vino el juego a América, con lo que tenemos devotos jugadores en gran parte del Caribe. Es un juego considerado abstracto como las damas, el go o el ajedrez.

Si uno es observador, parece que este juego también llamado Oware tiene efectivamente raíces totalmente ligadas a la geografía de su lugar de creación. Hecho de madera y utilizado con semillas diversas como alubias, girasol, lentejas, etc., se compone de dos filas con seis huecos y se utilizan las semillas como fichas, siendo cada uno de los huecos un receptáculo de cuatro piezas. Cada uno de los jugadores posee cuatro espacios y se juega por turnos moviendo las semillas o repartiéndolas alrededor de todas las oquedades. El jugador que comienza toma de cualquier espacio las cuatro semillas y las va repartiendo en contra de las manecillas del reloj. El segundo jugador toma todas las fichas del agujero que escoja y las siembra en forma análoga al primero. Por medio de una serie de reglas, gana el que haya capturado más semillas. Los jugadores capturan semillas únicamente del tablero de su oponente. 

El juego descrito ha generado mucho interés en el campo de la inteligencia artificial. Esta disciplina con los últimos avances en las redes neuronales ha adoptado diferentes juegos para probar la fuerza de este tipo de programación. Tenemos el caso emblemático del juego milenario del Go y también el ajedrez, el shogi, el ajedrez chino y otros tantos. Empero, regresemos al año 2002 En ese año nadie sabía si el Awari era como el Gato o las damas, donde dos jugadores que jueguen con perfección absoluta terminan siempre en tablas o empate. Los científicos informáticos de la Universidad de Amsterdam John Romein y Henri Bal elaboraron un programa para computadora que calculaba un resultado muy grande para las 889063398406 posiciones que se pueden dar en el juego y demostraron que el Awari acaba forzosamente en tablas si lo juegan jugadores perfectos. Este cálculo requería 51 horas de trabajo para un grupo de ordenadores en paralelo con 144 procesadores. Al juego africano Alpha Zero lo puede  tratar como un algoritmo similar al del ajedrez. Con lo cual pudiera resolverse en estos momentos en unos cuantos minutos. El poder actual de la Inteligencia Artificial es muy grande. Las aplicaciones tienen una variedad que va desde los juegos hasta toma de decisiones empresariales, pasando por la medicina, la biología, la química, la física, la simulación, la guerra, los juegos de video, etc.