Abelardo Medellín Pérez
Luego de escuchar el mensaje que la senadora Ruth González Silva lanzó al final de su informe de actividades, celebrado esta semana, podemos darnos cuenta de que la aspirante oficialista a la sucesión del gobierno estatal no se muestra preparada para la contienda… sino que más bien aparenta estar confundida.
Durante su informe legislativo, la senadora del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) por San Luis Potosí aprovechó para hacer un reclamo desangelado contra sus críticos, el cual empezó con la frase:
“Ninguna mujer puede ver limitado su derecho a participar en la vida pública por sus circunstancias personales, por sus vínculos familiares o por las expectativas que otros tengan sobre ella […] La crítica forma parte de la democracia […] pero una cosa es cuestionar los actos de una persona pública y otra muy distinta aseverar que la vida personal de alguien puede ser determinante para saber si puede o no participar en las decisiones de su estado”.
A partir de esta idea, la senadora elaboró una queja que, como ya advertíamos, apunta a un solo problema: una confusión. En un ánimo de colaboración con nuestros representantes populares y de participación activa en lo que sea que la senadora entienda como “democracia”, este espacio se ha dispuesto a ayudar a Ruth González Silva a dilucidar el malentendido que padece cuando se encuentra con críticas en su contra. Otra vez, solo con el ánimo de ayudarla a esclarecer lo que su equipo, aparentemente, no se ha molestado en explicarle.
No, senadora, ningún crítico pone en entredicho su derecho a participar políticamente por “sus circunstancias personales, por sus vínculos familiares o por las expectativas”.
Para empezar, y para que pueda estar tranquila, no hay una sola expectativa puesta en usted que justifique su participación como tal; todo ese abrumador impulso que alimenta el sueño de la sucesión es una ilusión artificial maquinada por su partido y los recursos que el gobierno estatal ha dilapidado en ello.
Lo de los vínculos familiares no es un invento de sus críticos, sino una sugerencia de la coalición que usted dice integrar y que no ha tenido empacho en traicionar. Quizá usted no se enteró (porque actúa como si no supiera), pero surgió desde la 4T la propuesta de impedir las candidaturas de sucesión familiar; su partido no solo rechazó esta medida, sino que se ha desentendido de ella con las razones más ridículas. Ningún crítico cuestiona su vínculo familiar, sino la forma en que usted y su partido decidieron sepultar la necesaria discusión sobre lo nocivas que son esas candidaturas, además de la poca seriedad con que usted aborda sus implicaciones.
Cuando dijo: “una cosa es cuestionar los actos de una persona pública y otra muy distinta aseverar que la vida personal de alguien puede ser determinante para saber si puede o no participar en las decisiones de su estado”, me alegra leer que entiende la diferencia, pues entonces será más fácil explicar la siguiente crítica en su contra.
Cuando se ha criticado su perfil como aspirante a la gubernatura, no se cuestiona su vida personal. De hecho, sus publicaciones personales en redes, infladas con interacción simulada, muestran que ni siquiera es una arista que le interese a la población. No, lo que se cuestiona es la forma en que, siendo una funcionaria del orden federal, se aprovecha de recursos estatales para promocionar su imagen; en específico, de recursos como los que ha canalizado a través de eventos como los de la Red de Gestión Comunitaria.
En dichos eventos se aprovechó del trabajo de funcionarios estatales, de recursos administrativos del gobierno estatal y de la capacidad de gestión que tienen secretarías y direcciones. Quizá, si hubiéramos visto un esfuerzo particular de usted para hacer trabajo en las colonias, sin la necesidad de apoyarse en recursos estatales, estaríamos hablando del buen trabajo que hace… Pero no: lo que vimos fue gente de Sedesore repartiendo apoyos en su nombre, puestos de dependencias en eventos que usted encabezaba y trabajadores del estado ayudando en sus jornadas de bacheo e instalación de boyas. El problema, se dará cuenta, no es la vida personal, sino el abuso de lo público.
Luego, la cereza del pastel: “Así que, independientemente de mis decisiones, estoy convencida de que este es el proyecto que debe de continuar”.
Ahí está, senadora: ese es el verdadero blanco de la crítica y usted fue quien lo mencionó. Las personas no cuestionan su perfil por quién es usted, sino por lo que representa. Usted es la promesa inequívoca de continuidad de lo que ya tenemos.
Opacidad rampante, desprecio por el orden institucional, enemistad con la burocracia que los sostiene, hambre de protagonismo, subordinación de los otros poderes del Estado, huestes de funcionarios incapaces de cumplir con sus obligaciones y una firme convicción de que hacer negocio con el cargo es un derecho que ganaron por ser populares. Ese es el proyecto de continuidad que la senadora representa e impulsa.
Ruth González Silva es una aspirante sin contenido porque no tiene ninguna alternativa política que proponer. ¿Va a admitir que el sistema de salud es disfuncional y que la actual administración lo dejó fenecer? ¿Va a sumarse a las luchas sociales contra entidades corruptas como la CEDH, cuando el gobierno actual se ha encargado de respaldar tales espacios y descalificar a las víctimas? ¿Va a admitir que los recursos se han gastado de forma desorganizada y discrecional, cuando tales irregularidades son las que han solventado la propaganda en la que se difunde su imagen?
Por supuesto que no. La promesa de la aspirante verde es que todo va a seguir igual y que, de alguna manera, eso será benéfico para nosotros. Queda claro, entonces, senadora, que no se ha criticado su vida personal, sus condiciones o sus vínculos, sino al sistema mismo que ha utilizado a expensas de la ciudadanía para construir una candidatura fuera de tiempo y con recursos de los potosinos.
El problema no es que la ciudadanía cuestione esas condiciones ventajosas, sino que usted admita tan fácilmente tales beneficios, sin cuestionar qué va a pasar en 2027 si no bastan para ganar la gubernatura.
Porque su pregunta ahora mismo es: “¿Qué haré con quienes me critican?”, cuando debería ser: “¿Qué pasará cuando no funcione?”.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Estudios sobre la Democracia y Procesos Electorales en el posgrado de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha trabajado como reportero y columnista en los medios digitales La Orquesta y Arco Informativo; actualmente es jefe de información de Astrolabio Diario Digital. Ha sido acreedor de dos premios estatales de periodismo en las categorías de Artículo de Fondo y Periodismo Regional.






