Por Victoriano Martínez

Con excepción de la Mañanera del 6 de marzo de 2020, transmitida desde esta ciudad de San Luis Potosí, pocas veces se ha hablado de este Estado en esa rueda de prensa que encabeza Andrés Manuel López Obrador como ocurrió ayer, con tan mal tino, que no puede caber otro calificativo para el presidente y su vocera del quién es quién en las mentiras que embusteros.

Tanto López Obrador como Ana Elizabeth García Vilchis expusieron mentiras disfrazadas con artificio en dos temas muy sensibles para los potosinos: los antecedentes de Ricardo Gallardo Cardona, quien ostenta constancia de mayoría de una elección sobre la que no se ha dicho la última palabra, y sobre la protección a la Sierra de San Miguelito.

García Vilchis calificó a Julio Hernández López “Astillero” como mentiroso por tres presuntas mentiras y, para hacerlo, recurrió ¡a mentiras!, en una suerte de encubridora oficiosa de la traición que desde la SEMARNAT se ha dado a la protección ecológica de la Sierra de San Miguelito y con ello a toda la ciudad, por los daños que provocará la depredación inmobiliaria de esa área.

Cuando se trata de un trabajo periodístico bien sustentado como el que Julio Astillero presentó sobre la situación de la Sierra de San Miguelito en sus transmisiones en YouTube y promovió a través de tuits, es difícil que se le desmienta sin tener que confrontar lo que se pretende descalificar con las fuentes consultadas, documentos aportados y hasta videos.

Este mismo miércoles, en la transmisión de Julio Astillero, las tres presuntas mentiras que enumeró García Vilchis fueron confrontadas con los protagonistas del grupo Defensores de la Sierra de San Miguelito, con los documentos en posesión de éstos y hasta con el video del momento en el que López Obrador firmó estar en contra del proyecto de urbanización al que hoy abren paso.

Entre los participantes en ese programa se estuvo Tomás Jasso Menchaca, comunero que puede acreditar una larga lucha en defensa de la Comunidad de San Juan de Guadalupe, ya que es hijo de don Pedro Jasso Bravo, quien en 1997 emprendió un recorrido hacia la Ciudad de México montado en su burro Chaparro para luchar por evitar la venta ilegal de sus tierras.

Primer mentira, según García Vilchis: Julio Astillero mintió al poner en duda que el proceso que encabeza el gobierno federal para declarar Área Natural Protegida a la Sierra de San Miguelito. Para desmentirlo recurrió a sus propias mentiras:

García Vilchis aseguró que en enero pasado comenzó la consulta pública para la declaratoria y a la fecha continúa. El aviso publicado en el Diario Oficial de la Federación señala para la consulta un periodo de 30 días naturales que vencieron el 28 de febrero. Bueno habría sido que mostrara (o al menos citara) la fecha del Diario Oficial sobre la ampliación de ese plazo.

Dijo que el gobierno federal reitera la protección de la Cañada del Lobo, porque no es quien quita a favor de los inmobiliarios, sino que lo hacen las asambleas.

La exclusión de mil 805 hectáreas que ya estaban contempladas para ser protegidas y que incluyen la Cañada del Lobo está documentada desde la forma en que lo acordaron en abril, hasta el oficio de la traición en el que la Comisión de Áreas Naturales Protegidas les informa a las autoridades comunales, y a través de ellos a los desarrolladores inmobiliarios, de su exclusión.

Reiterar la protección a la Cañada del Lobo requiere necesariamente dar marcha atrás al oficio DGCD/250/2021 de la CONANP, que se invalide la asamblea comunal del 11 de julio avalada por la SEMARNAT y la Procuraduría Agraria a pesar de una suspensión de plano de un amparo y se cumpla con las respuestas dadas a participantes en la consulta sobre la procedencia de proteger esa área.

Segunda mentira, según García Vilchis: Es un despropósito que Julio Astillero equipare la actuación de la SEMARNAT con los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón porque el actual gobierno no ha autorizado, ni lo hará, proyectos de minería a cielo abierto.

García Vilchis recurre a una falsa analogía al tratar de llevar la comparación a la aprobación de proyectos de minería a cielo abierto, cuando la analogía se refiere al procedimiento utilizado en los gobiernos de Fox y Calderón para facilitar la depredación ecológica ocurrida en Cerro de San Pedro: se escudaron en que las asambleas ejidales determinaban el uso de la tierra.

Carlos Covarrubias Rendón, del Frente Amplio Opositor, a quien bien conoce López Obrador porque los acompañó en su lucha contra la Minera San Xavier, dijo que justo ese mismo argumento lo dieron en los sexenios de Fox y Calderón para autorizar la destrucción del cerro que aparece en el Escudo de Armas del Estado. Algo que recurrentemente recuerda el presidente con la frase “no se me olvida” y “a veces nos da amnesia”.

Tercera mentira, según García Vilchis: Es falso que funcionarios federales hayan participado en reuniones con comuneros en las que hayan participado los empresarios inmobiliarios.

Paradójicamente, en la pantalla de la Mañanera, López Obrador veía, cuando ella presentaba la tercera mentira, el tuit de Hernández López en el que acompañó las fotografías tomadas por los defensores de la Sierra en las que se ve a dos principales socios del proyecto Las Cañadas, luego de uno de los recorridos de campo que resultó ser para delimitar las mil 805 hectáreas.

Covarrubias Rendón, en entrevista con Julio Astillero, anunció que presentarán jurídicamente las pruebas que tienen del encuentro de los funcionarios federales con los empresarios, además de hacer valer distintas determinaciones judiciales en la defensa de la Sierra de San Miguelito, así como de las respuestas que dio la SEMARNAT a participantes en la consulta.

Las mentiras que con artificio disfrazó López Obrador sobre Ricardo Gallardo Cardona, a quien el 11 de marzo de 2018 llamó mafiosillo, tienen como punto principal que prácticamente lo exonera del desvío de 209 millones de pesos de las arcas de Soledad de Graciano Sánchez, al asegurar que fue detenido con fines políticos para evitar que fuera candidato a gobernador en 2015.

“Se lo llevaron y lo encarcelaron, y ya no se registró. Y una vez que ya había candidato, lo sacaron. Es cierto o no, eso es otro asunto”, dijo López Obrador. Gallardo Cardona fue liberado 11 meses después por una resolución de amparo que no lo exoneró, sino que describió con lujo de detalle el desvío que sí cometió, pero por ser acusado de otro delito, quedó libre.

Tan se mantiene el caso, que el pasado 5 de julio la Fiscalía General de la República presentó una queja ante el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Penal de la Ciudad de México porque un juez autorizó indebidamente entregar a Gallardo Cardona copias de la averiguación sobre ese caso porque “la investigación sigue activa”.

López Obrador aseguró que los cuestionamientos al pasado de Gallardo Cardona se dan por parte de quienes perdieron en la elección.

“No le ha de haber caído bien a los que perdieron, porque así son las cosas, y pues ahora cuestionan sobre el pasado del gobernador electo. Todo esto se debió haber planteado en su momento, incluso para eso hay instancias legales”, dijo.

Denuncias –tanto periodísticas como penales– se han presentado desde 2016, incluso con el apoyo de cientos de firmas recolectadas en la plaza pública. El propio López Obrador como candidato presidencial las conoció y fue una de las razones por las que aquel 11 de marzo de 2018 llamó a los Gallardo mafiosillos.

Una vez más se da cierta similitud en la actitud de López Obrador con Fox y Calderón, al escudarse en el argumento de que “ya ahora que el pueblo decidió” (aquellos lo hacían en un lo decidieron las asambleas ejidales) para justificar no actuar contra actos delictivos que la propia Unidad de Inteligencia Financiera denunció y las que la Fiscalía General de la República mantiene congeladas.

López Obrador también pierde de vista que no sólo se cuestionan actos del pasado fuera de la ley, sino que, además de las del juicio de nulidad, se señalaron irregularidades en las que incurrió Gallardo Cardona previo al proceso electoral y durante las campañas, entre los que destaca la violación a la constitución al haber excedido con mucho el financiamiento privado.

Incluso una de las irregularidades por las que fue denunciado en plenas campañas fue por la tarjeta La Cumplidora, cuyo esquema de coacción del voto fue similar al que López Obrador criticó y se pronunció por sancionar a un candidato al gobierno de Nuevo León.

El historial de actos al margen de la ley de Gallardo Cardona, señalados públicamente y mucho de ellos denunciados, está muy lejos de ser una reacción al cuestionado triunfo en las urnas por todas las irregularidades que bien debe conocer López Obrador (el presidente se entera de todo).

Y tan está lejos de ser una reacción ante el resultado electoral, que en la misma rueda de prensa, tras su intervención, Santiago Nieto, titular de la UIF, mencionó la denuncia que presentó a la FGR el 14 de agosto de 2020, mucho antes de que iniciara el proceso electoral, además de los datos sobre irregularidades durante la campaña.

El reiterado reconocimiento de López Obrador a Gallardo Cardona como gobernador elector a partir de la constancia de mayoría (no se esperó a felicitarlo como hizo con Joe Biden, hasta que se confirme su triunfo) tiene tintes de encubrimiento, justo un día antes de que el Instituto Nacional Electoral dictamine la fiscalización de recursos utilizados en las campañas.

En algo tuvo toda la razón López Obrador en la Mañanera de este miércoles: tanto por el caso de la Sierra de San Miguelito como por la defensa que hizo de Gallardo Cardona, no estaría de más que reflexionara un poco más en el dicho de su pueblo que citó y dice que para mentir y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.