Por Victoriano Martínez

Las obras en el Distribuidor Juárez, con motivo de la incorporación de dos brazos adicionales, continúan por la ruta ya no sólo de otro potencial retraso, sino hasta de una especie de amnesia y tacañería burocrática que borró los jardines como parte del acondicionamiento de la glorieta interior.

Cuando el 3 de enero se inauguraron los dos nuevos brazos del Distribuidor, incluso sin concluir todas las obras que involucraban, el Gobierno del Estado difundió un video sobre las bondades de la obra que representa, según se dijo, el inicio de todo un proyecto de embellecimiento y mejora de la movilidad en la ciudad.

“El día de hoy iniciamos un programa de acondicionamiento de la glorieta del distribuidor que consistirá en mejorar el drenaje pluvial, jardinería, luminarias y señalética, mismo que no generará afectaciones a la circulación y deberán concluirse dentro de los próximos dos meses”, se afirma en el video, entre los 2 minutos con 35 segundos y los 2 minutos con 56 segundos.

A 13 días de que se cumpla el plazo para esas mejoras, el abandono de la parte inferior del Distribuidor Juárez es notorio, no hay señales de obras para el mejoramiento del sistema de drenaje ni mucho menos para mejorar los espacios con jardines.

Peor aún, Marco Rosales Vega, titular de la Junta Estatal de Caminos (JEC), asegura que no habrá áreas verdes en las inmediaciones del Distribuidor Juárez porque su mantenimiento sería costoso. Es decir, lo que aquel video institucional anunció no fue más que una estrategia propagandística, pero no un proyecto real.

Y también aparecieron los pretextos que seguramente, hasta en esta obra iniciada en videos para redes sociales pero no en la realidad, justificarán que no se concluya en los dos meses anunciados.

Rosales Vega atribuye el retraso a presuntos actos vandálicos y el robo del cableado que se utilizaría para dotar de energía eléctrica las nuevas luminarias.

Se trata prácticamente de una confesión de que abandonaron el área de tal manera que fueron posibles esos actos vandálicos, sobre todo cuando un recorrido realizado por Astrolabio dejó ver la ausencia de trabajadores en el área, el abandono y hasta la desaparición de la placa de “Manuel”, uno de los dos árboles que sobrevivieron a la obra de los brazos gracias a un amparo.

No habrá áreas verdes porque su mantenimiento sería costoso, afirmó Rosales Vega. Y anuncia que únicamente falta el engravado y la colocación de figuras geométricas para terminar una obra iniciada sólo virtualmente.

Los anunciados jardines fueron sustituidos por un engravado que no requiere mantenimiento caro, sino que basta con el abandono y olvido. ¿Será esa actitud la que hizo pasar a la historia a la ciudad de los Jardines?