El Catalejo es el resultado de las mentes desorientadas de los reporterillos de Astrolabio Diario Digital.

Con esa confabulación orquestada –instrucciones de Comunicación Social de por medio– para que el caso aislado de los moches que le pidió la diputada Alejandra Valdez a su asesor quedara pronto en el olvido, el Congreso del Estado en pleno –con una excepción que confirma la regla en el diputado Edgardo Hernández, quien declaró que pedirá una investigación porque conoce más casos– echó gasolina, diésel y cuanto material flamable tuvo al alcance que la inmensa fogata de la sospecha de su rapacería se convirtiera en un incendio que volvió cenizas su escasa credibilidad. Buscar que la gente olvide, antes que hacer frente a los señalamientos, es casi un reconocimiento de que lo que se ve es la punta de una madeja de complicidades sobre la que prefieren sea olvidada antes que exhibida en toda su dimensión.