Por Victoriano Martínez

En tanto las actividades públicas se reinician, así sea con la nueva normalidad, los asuntos que quedaron en pausa por la pandemia comienzan a ser retomados en el punto en el que se quedaron, aunque no necesariamente en las mismas condiciones, y un caso relevante sin duda es el de la Sierra de San Miguelito.

La contingencia por el coronavirus suspendió el proceso de consulta para los programas municipales de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, y de Desarrollo Urbano de Centro de Población, cuyo principal tema –y obviamente no el único– tiene que ver con la protección de la Sierra de San Miguelito para evitar su urbanización y los daños ecológicos a la ciudad que eso representa.

Durante el periodo de contingencia, tanto para los desarrolladores inmobiliarios como para los defensores de la Sierra hubo elementos que se incorporaron y que tanto unos como otros habrán de incorporar a sus argumentos para tratar de hacer prevalecer sus posturas.

El 10 de abril durante la conferencia de prensa vespertina sobre Covid-19, Hugo López-Gatell, dio una razón de mucho peso a favor de la protección de la Sierra cuando explicó que uno de los orígenes de epidemias como lo que hoy se padece es la invasión de los ecosistemas por parte de los seres humanos.

“En la medida que se expanden las zonas urbanas y se hacen urbanizaciones en el territorio natural, el territorio silvestre y se degrada el ambiente, existe una… desplazamiento de especies animales que normalmente viven en equilibrio con algunos agentes infecciosos como los virus, y cuando se pierde este equilibrio, entonces hay un desplazamiento de la fauna hacia los territorios donde ahora viven los seres humanos”, explicó.

Urbanizar la Sierra de San Miguelito es, además de los daños ecológicos que tanto han sido argumentados por quienes se oponen a la urbanización, una forma de tentar el peligro de padecer nuevas enfermedades.

El 2 de mayo, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) emitió un comunicado en el que informa de la presentación, a través de videoconferencia con autoridades estatales y federales, de los polígonos propuestos y del inicio de acercamientos para la sensibilización de los 35 núcleos agrarios para avanzar en la declaración de Área Natural Protegida en la Sierra.

Aunque presentó una imagen sobre el posible polígono a declarar Área Natural Protegida, resultó poco claro y no hubo información adicional que, desde la perspectiva de los desarrolladores inmobiliarios dan por hecho la construcción de la vía alterna a la Carretera 57, en tanto que encuentran elementos de presión para estirar a su conveniencia las áreas urbanizables.

Se dio, incluso, una reunión de empresarios inmobiliarios interesados en la Sierra de San Miguelito con el alcalde Xavier Nava Palacios a finales de mayo.

El distanciamiento social por la pandemia se convirtió un periodo en el que los depredadores inmobiliarios no dejaron de ejercer presión para abrirse paso, pero los ecologistas también se prepararon para actuar en una nueva normalidad para la defensa de la Sierra: realizaron foros, hicieron acopio de más información y prepararon la entrega de más de 14 mil firmas.

Entre los elementos que surgieron se encuentra una propuesta ciudadana, fundamentada con estudios científicos, del perímetro que debe ser protegido, además de un proyecto de desarrollo dentro de ese territorio que reditúa mayores beneficios a sus pobladores a largo plazo y a la ciudad que venderle a los empresario inmobiliarios.

El 28 de julio habrá de conocerse la definición del programa de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, y el 14 de agosto la del programa de Desarrollo Urbano de Centro de Población. Serán 43 días decisivos para atender, o no, por parte del Ayuntamiento, la consigna presidencial pronunciada el 24 de mayo de 2019: la Sierra de San Miguelito no se toca.