Astrolabio

Por Victoriano Martínez

“He cumplido las expectativas de las y los ciudadanos que votaron por mí”, aseguró este martes el alcalde Enrique Galindo Ceballos.

Una afirmación de auto evaluación que, de no ser acompañada por una actitud de autocrítica que enumere las expectativas específicas que tuvieron sus electores y la forma en que cumplió con cada una de ellas, no es más que un halago en boca propia que se vuelve vituperio.

En lo expresado por el alcalde en su declaración se pueden identificar las expectativas que desde su punto de vista tuvieron quienes votaron por él:

Querían un alcalde que trabajara las 24 horas del día y él asegura que lo hace. ¿De verdad no se echa aunque sea una pestañita?

Querían como alcalde a una persona “que entrega corazón, pasión y alma a la ciudad”, y pareciera su especialidad porque “pueden pasar muchas cosas”, pero como alcalde así ha trabajado, es lo que ha puesto y “eso nadie me lo puede quitar”.

Querían un alcalde que entregara “todos sus tiempos, conocimiento y experiencia a la ciudad” y asegura que es lo que le ha entregado. Que con eso se hayan tenido los resultados necesarios para resolver las deficiencias de los servicios públicos municipales es otra cosa.

Una autoevaluación que omitió responder a la síntesis de las expectativas que él mismo ofreció de manera sintética con su lema campaña “servir y proteger”.

Servir no es lo mismo que trabajar 24 horas, entregar corazón, pasión y alma o poner todos sus tiempos, conocimiento y experiencia, si por todos los rumbos de la ciudad –además de las abastecidos por el Realito– hay reclamos por el deficiente servicio de abastecimiento de agua potable, del que es responsable como presidente de la Junta de Gobierno del Interapas.

Proteger tampoco se ha logrado con el orgullo de presumir las tres auto-expectativas que presume cumplidas cuando hasta su Secretaría de Seguridad y Protección Civil debe abrir investigaciones contra sus elementos por presuntamente haber baleado a un joven y presenta denuncias porque otros elementos presuntamente robaron una batería de automóvil.

No es lo mismo expresar una autoevaluación que se suma al dispendio de recursos públicos en su constante propaganda con gacetillas frecuentes en medios de comunicación, cuando no se muestra ni siquiera una voluntad real por cumplir con su obligación de respetar el derecho de acceso a la información pública.

El Festival San Luis en Primavera es sólo una muestra de la forma en que su administración evade el cumplimiento de sus obligaciones de transparencia con maniobras que desde 2009 comenzó a usar la gallardía en el ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez y hoy se han generalizado con Galindo Ceballos como uno de los entusiastas replicadores de tales estrategias de opacidad.

Costo inaccesible de la reproducción de documentos que por ley deben difundir de oficio (50 mil 178.73 pesos por las copias de las facturas del Festival); reproducción digital totalmente ilegible de los documentos proporcionados, y ofrecimientos incumplidos de ser transparentes están muy lejos de las expectativas que cualquier ciudadano puede tener de una autoridad.

Quizá Galindo Ceballos haya cumplido las expectativas que cree que tuvieron quienes votaron por él. Sobre las expectativas que realmente tuvieron sería mejor que evitara jugarle al adivino, porque quizá cumplió más con los temores que tuvieron quienes no votaron por él… y sus votantes comiencen a pensar que se equivocaron.

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